Durante días y días, a lo largo de todo este mes de febrero y en vista de la que estaba cayendo, no tenía muchas ganas de escribir una sola línea en esto que podríamos llamar mi diario del dolor. Mientras tomaba café y leía las páginas de información económica y financiera me abrumaba a mi mismo recordando mis pronósticos de que la Bolsa subiría en este 2009. Han pasado casi dos meses y resulta que el Ibex 35 está en los 7.603 puntos con una pérdida de más del 17 por ciento con respecto al cierre de 2008. Estamos, pues, en mínimos del año y no sólo eso, sino en unos niveles que no se habían conocido desde el año 2004.
Al parecer, los expertos están recomendado irse a la deuda pública o a la liquidez, pero a mí me suena casi a liquidación. ¿Con qué dinero te vas a ir a una posición de liquidez si estás atrapado en el "corralito" bursátil? A la liquidez se han querido ir los partícipes del fondo inmobiliario del Santander, que no ha tenido más remedio que suspender por dos años los reintegros puesto que no podía deshacerse de los inmuebles al mismo ritmo en que los depositantes exigían su dinero. El fondo donde coloqué mis diez mil euros iniciales no es inmobiliario, de modo que podría retirarlos, pero aceptando unas pérdidas del 35 por ciento más o menos. Así que la opción más razonable sería aguantar y seguir comprando más participaciones del fondo, pero mi error inicial -como me ha recordado en ocasiones mi vecina la financiera- fue comprarlas todas de golpe, con lo que yo mismo estreché mi margen de maniobra.
El futuo inmediato incluso podría ir a peor, si se cumplen esas sombrías predicciones acerca de una posible deflación. No deja de asombrarme esa amenaza de caída generalizada de los precios, porque siego viendo los establecimientos de hostelería abarrotados, y desde luego no han recortado sus precios, sino más bien al contrario. Pero una cosa es lo que uno ve, o lo que uno sufre directamente, y otra bien distinta lo que dicen las estadísticas. Estamos ante la más moderna versión del mito de la caverna relatado por Platón, el gran filósofo griego. Las estadísticas son las que nos dicen cuál es la realidad del mundo en que vivimos, mientras que a nuestra caverna, o al Parque para Mayores donde buscamos alivio para las doloridas rótulas, sólo llegan sombras deformadas de esa realidad exterior. No sabemos que nos deparará el camino, pero mantenemos la esperanza de que al menos la deseada paga mensual no se convierta también en una sombra. Salud y buen suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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