jueves, 24 de abril de 2008

JUAN GELMAN: LA POESÍA DE PIE CONTRA LA MUERTE

Durante los últimos días han caído unos cuantos aguaceros vivificantes sobre el Parque para Mayores. Pero lo que ayer llovió no fue agua sino una catarata de palabras bellas y hondas que estaba diciendo un hombre, Juan Gelman, desde la tribuna del Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde le acababan de entregar el Premio Cervantes. Escuché emocionado sus palabras, gracias a la radio, mientras movía las articulacioens en los aparatos gimnásticos del Parque. A quienes no lo hayáis escuchado, os recomiendo que lo leáis. Yo creo que es uno de esos discursos que nos ayudan a ser más felices y también a ser un poco mejores, a pesar de que el poeta argentino, en su humildad, dijo que su parlamento sería "menguado de estilo, pobre de conceptos y falto de toda erudición y doctrina". Os ofrezo aquí unos párrafos.
(...) A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos tiempos mezquinos, como los calificaba Hölderlin preguntándose para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pié contra la muerte.
(...) Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, (...) Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra desaparecido es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanos y ciudadanas inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.
Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahì está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es (...)
(...) Hoy celebro a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del Siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.
(...) Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.
Después de escuchar las palabras de Gelman, leídas con su acento argentino y su ritmo premioso, me fui para casa, convencido de que él era el hombre del día o de muchos días, pero enseguida llegaron las noticias y un locutor aseguró que el hombre del día era Carlos Ruíz Zafón, que estaba firmando miles de ejemplares de su libro en una caseta comercial de Barcelona. Lo dicho: Ahí está la poesía, de pié contra la muerte. Salud y buena suerte a todos. Y. G.

No hay comentarios: