miércoles, 20 de febrero de 2008
EL CAIXAFORUM EN EL PASEO DEL PRADO: UN ESTRENO A LO GRANDE
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Yago Gardel
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lunes, 11 de febrero de 2008
JUGANDO A CAMPANAS, CILINDROS Y DIÁBOLOS
Como sabéis, dedico una parte de mi tiempo a "vigilar" el saludable estado de conservación que presentan las vecinas de mi barrio. El Parque para Mayores, que tuvo a bien acondicionar la Junta Municipal del Distrito, es mi escenario favorito para llevar a cabo lo que, a la luz del informe de Sanidad, podríamos denominar el "trabajo de campo". Cuando abandoné la fábrica, mis amigos y familiares me metieron el miedo en el cuerpo asegurando que me caerían diez años encima, antes de que me diera cuenta, si no me buscaba alguna tarea para mantenerme activo. Entonces me acordé de lo que había dicho García Márquez a propósito de la novela Bajo el Volcán, de Malcolm Lowry: "muchas veces he leído esa novela, y no pararé hasta descubrir dónde está su magia escondida". Y me dije a mí mismo: muchas veces he contemplado, como de pasada, a mis vecinas, pero no pararé hasta que descubra dónde está toda su belleza escondida. Mi objetivo era y sigue siendo avanzar hacia la eterna juventud por el camino de la belleza que nunca muere, sino que simplemente se transforma. Pero lo mío, como podéis comprender, era una actividad sin método, voluntarista, intuitiva, ácrata y poética. Una actividad que no contaba con más instrumento científico que mis propios ojos, que ya sólo captan la radiación que emiten las de más de cuarenta. No tenía ni la menor idea de que el Ministerio de Sanidad y Consumo estuviera llevando a cabo la misma tarea que yo, pero a gran escala y ajustándose a los patrones de la investigación científica, con miles de mujeres que voluntariamente se han sometido al escrutinio de la báscula y la cinta de medir. Os hacéis cargo de mi asombro,supongo, cuando, en la mañana del día ocho, abro el periódico y me encuentro al benemérito Bernat Soria presentando los resultados del estudio: cilindros, campanas y diábolos. No me lo podía creer, insisto.
De los tres morfotipos explicados por Soria, el más abundante es el denominado diábolo y es el que mejor se ajusta ( por sus connotaciones pecaminosas resumidas en la fórmula 90-60-90 ) a nuestros sueños eróticos. Yo recuerdo, por ejemplo, a Raquel Welch -una diábolo de libro- en una película que se tituló (estoy citando de memoria ) "Hace un millón de años". Caramba, amigos "blogueros", uno hubiera querido vivir en aquella época si todas las chicas eran como Raquel. Se pasaba toda la película -por exigencias del guión, naturalmente- apenas cubierta con un mínimo taparrabos, de confección muy rudimentaria. También recuerdo a Norma Jean -debo dar por sentado que todos conocéis su nombre de "guerra"- que era otra diábolo de las que no se olvidan. Y eso que en "Con faldas y a lo loco", mostraba una inocultable tendencia hacia cilindro, sin resultar por ello menos tentadora, como pudo comprobar el bueno de Tony Curtis en los escasos momentos de respiro que le concedían los mafiosos perseguidores. De las estrellas actuales, una que ha fascinado a muchos es Nicole Kidman. Y a mí támbién, lo confieso, pero siempre me ha inquietado la idea de cuál sería mi conclusión en caso de encontrarme, en carne mortal, a la australiana, que mide más de 1,80 y apenas pesa 55 kilos. Creo que mi sentencia sería la misma que la del padre de Joan Manuel Serrat frente a "La mujer que yo quiero": demasiados huesos.
QUEREMOS TALLAS PARA TODAS
Bueno, amigos, a lo mejor estoy frivolizando un poco más de la cuenta, porque los problemas de las mujeres para encontrar una talla que les vaya bien son reales y los planes del Ministerio van en serio. El Presidente de la Asociación de Creadores de Moda, Modesto Lomba, escribió el mismo día de la presentación del estudio que, "las tallas actuales necesitan amoldarse al perfil de la mujer de ahora, y no al revés. A partir de la presentación de este estudio -añadía Lomba- se producirán cambios que las mujeres empezarán a apreciar temporada tras temporada; es por tanto un avance, desde el punto de vista del consumidor y desde el punto de vista del fabricante". Pero un temor que yo he detectado en muchas mujeres es que las tallas tiendan a ser más grandes de lo que ya son, una vez comprobado que la estatura media es de 162 centímetros y el peso medio es de 57 kilos. Muchas temen que las pequeñas y delgaditas -al fin y al cabo los cilindros, campanas y diábolos pueden ser grandes, medianos o pequeños- queden condenadas para siempre a la sección de ropa para niños. Esto no sería justo, y no se debe olvidar que el 23 por ciento de las que no encuentran talla lo atribuyen a que éstas son demasiado grandes. De modo que el mensaje a los fabricantes tiene que ser "tallas para todas, por favor".
Pasé la mañana en el Parque para Mayores, armado con mi libreta y el nuevo aparato conceptual acuñado por el departamento de Bernat Soria. De las vecinas que acudieron a ejercitarse en los artilugios gimnásticos, siete eran diábolos sin sombra de duda. A dos de ellas creo que les habría expresado mi voluntad de amor eterno, pero me contuve porque soy de natural tímido y, además, "la luz del entendimiento me hace ser muy comedido", como dice el famoso poema de García Lorca. Pensé, por otra parte, que me contestarían lo que Carla Bruni le dijo al que iba a ser su nuevo marido cuando éste, con la impaciencia que le caracteriza, insistía en parar a tomar una copa en el Palacio del Elíseo: nunca en la primera noche, querido Sarko; nunca en la primera mañana, querido Yago, y menos aún en el parque. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
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martes, 5 de febrero de 2008
LA MAGIA DEL CINE MÁS AL ALCANCE
Casi coincidiendo con la ceremonia de entrega de los Premios Goya, ha comenzado la campaña de promoción "Mayores de cine". Esta campaña, con un bonito cartel inspirado en Casablanca, trata de atraer a los mayores de 60 años a las salas oscuras por un precio casi simbólico: un euro. Se está llevando a cabo mediante un acuerdo entre la Comunidad de Madrid, la Federación de Distribuidores cinematográficos y la Federación de Cines de España. Bien es cierto que la oferta es sólo para las tardes de los martes, pero se me antoja especialmente oportuna, porque el año pasado, según los datos que facilitó estos días de atrás el Ministerio de Cultura, el número de espectadores cayó en nada menos que 20 millones. Para hacerse una idea de la magnitud de la crisis, basta con recordar que en en 2.001 hubo en España 147 millones de espectadores, que se han reducido ha 102 millones en 2007. De seguir esta tendencia, me temo que la industria del cine acabaría muriendo de inanición, especialmente en España, porque las películas producidas en nuestro país sólo atrajeron a 13 millones de espectadores, mientras que las películas extranjeras (norteamericanas principalmente ) se llevaron 89 millones.
Está claro que las copias piratas a través de Internet y el hecho de que cada vez pase menos tiempo desde que se estrena una cinta hasta que se encuentra disponible en vídeo, están dañando gravemente el atractivo de las salas de cine como oferta cultural para los ratos de ocio. El pasado día 2 de Febrero, el catedrático Román Gubern publicaba un interesantísimo artículo en el diario El País. Se titulaba ¿ Por qué no gusta el cine español ? y en su último párrafo decía lo siguiente: "En la última década el cine ha declinado en Europa como signo de identidad cultural nacional, frente a otras actividades de masas, como el deporte. Y a la vez se ha producido un rápido declive de su centralidad en las salas públicas. Con la proliferación de soportes y de pantallas, públicas y privadas, de pago y gratuitas, se ha pasado del cine en butaca al cine en sofá. Y se está generalizando la práctica de bajar películas a través de Internet. Y esta mutación está afectando profundamente, como no podía ser de otro modo, a la industria del cine español".
Algo parecido a lo que decía el catedrático Gubern, decía también el Ministro de Cultura el día de la presentación de los datos sobre la caída de espectadores. Según César Antonio Molina, esa caída no significa que se vaya menos al cine, sino que se ve más en casa y en otros lugares. Y entre las razones para explicar esta crisis, habría que incluir, creo yo, el hecho de que las salas se hayan convertido en comederos de palomitas, lo cual no deja de ser un atentado, o cuando menos una grosera desconsideración, contra el componente de creación artística que tiene esta industria. No se puede leer a San Juan de la Cruz con el estómago lleno de garbanzos ni contemplar Las Meninas pelando pipas. Claro que, en caso de prohibir la comida y la bebida en las salas, la catástrofe a lo peor sería aún mayor, porque yo tengo la impresión de que las salas ingresan casi tanto por este concepto como por la venta de entradas.
¿ES CARO EL CINE?
Pero, a pesar de las pipas, las palomitas, las cocacolas y lo que decía César Antonio Molina, yo sigo creyendo que no es lo mismo ver una película en las salas especialmente diseñadas para ello que verla en casa. Del mismo modo que no es lo mismo ver un partido de fútbol en el estadio que verlo por la televisión. La magia, la emoción y la grandiosidad del cine están en las salas oscuras.
Es posible que para mucha gente el cine resulte caro, porque ya son más de seis euros por sesión, aunque supongo que habrá una variedad de precios según el sitio de España donde uno viva. En 1.998, según datos que he visto publicados en la prensa, el precio medio de las entradas era de 3,6 euros. Han pasado diez años y, ciertamente, los sueldos tienden a ser cada día menos boyantes, pero me parece que en muchas otras actividades ( tomarse un caña, por ejemplo ) la evolución de los precios ha sido aún peor.
Además, esta iniciativa que estamos comentando - Mayores de cine- trata de hacerlo mucho más asequible para un sector de la población que no para de crecer. Y quizá una buena sugerencia que se podría hacer a los responsables de la campaña es que mantengan la oferta de un euro por sesión para todos los artes del año, porque de momento esta promoción sólo llega hasta el 27 de mayo. Ojalá tenga mucho éxito. En una entrevista reciente, también en El País, la directora y actriz Icíar Bollaín se quejaba de que "en España se valora a los escritores, a los pintores, a los músicos; pero algunos medios de comunicación han difundido una imagen de los creadores de cine como chupópteros". No sé si Bollaín lleva razón o no. En todo caso, no comparto esa idea negativa de los creadores del cine. Más bien todo lo contrario. Lo que yo pediría, citando aquella extraordinaria canción de Luis Eduardo Aute, es cine,cine, cine,/ más cine, por favor,/ que toda la vida es cine;/y los sueños, cine son. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
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