Casi coincidiendo con la ceremonia de entrega de los Premios Goya, ha comenzado la campaña de promoción "Mayores de cine". Esta campaña, con un bonito cartel inspirado en Casablanca, trata de atraer a los mayores de 60 años a las salas oscuras por un precio casi simbólico: un euro. Se está llevando a cabo mediante un acuerdo entre la Comunidad de Madrid, la Federación de Distribuidores cinematográficos y la Federación de Cines de España. Bien es cierto que la oferta es sólo para las tardes de los martes, pero se me antoja especialmente oportuna, porque el año pasado, según los datos que facilitó estos días de atrás el Ministerio de Cultura, el número de espectadores cayó en nada menos que 20 millones. Para hacerse una idea de la magnitud de la crisis, basta con recordar que en en 2.001 hubo en España 147 millones de espectadores, que se han reducido ha 102 millones en 2007. De seguir esta tendencia, me temo que la industria del cine acabaría muriendo de inanición, especialmente en España, porque las películas producidas en nuestro país sólo atrajeron a 13 millones de espectadores, mientras que las películas extranjeras (norteamericanas principalmente ) se llevaron 89 millones.
Está claro que las copias piratas a través de Internet y el hecho de que cada vez pase menos tiempo desde que se estrena una cinta hasta que se encuentra disponible en vídeo, están dañando gravemente el atractivo de las salas de cine como oferta cultural para los ratos de ocio. El pasado día 2 de Febrero, el catedrático Román Gubern publicaba un interesantísimo artículo en el diario El País. Se titulaba ¿ Por qué no gusta el cine español ? y en su último párrafo decía lo siguiente: "En la última década el cine ha declinado en Europa como signo de identidad cultural nacional, frente a otras actividades de masas, como el deporte. Y a la vez se ha producido un rápido declive de su centralidad en las salas públicas. Con la proliferación de soportes y de pantallas, públicas y privadas, de pago y gratuitas, se ha pasado del cine en butaca al cine en sofá. Y se está generalizando la práctica de bajar películas a través de Internet. Y esta mutación está afectando profundamente, como no podía ser de otro modo, a la industria del cine español".
Algo parecido a lo que decía el catedrático Gubern, decía también el Ministro de Cultura el día de la presentación de los datos sobre la caída de espectadores. Según César Antonio Molina, esa caída no significa que se vaya menos al cine, sino que se ve más en casa y en otros lugares. Y entre las razones para explicar esta crisis, habría que incluir, creo yo, el hecho de que las salas se hayan convertido en comederos de palomitas, lo cual no deja de ser un atentado, o cuando menos una grosera desconsideración, contra el componente de creación artística que tiene esta industria. No se puede leer a San Juan de la Cruz con el estómago lleno de garbanzos ni contemplar Las Meninas pelando pipas. Claro que, en caso de prohibir la comida y la bebida en las salas, la catástrofe a lo peor sería aún mayor, porque yo tengo la impresión de que las salas ingresan casi tanto por este concepto como por la venta de entradas.
¿ES CARO EL CINE?
Pero, a pesar de las pipas, las palomitas, las cocacolas y lo que decía César Antonio Molina, yo sigo creyendo que no es lo mismo ver una película en las salas especialmente diseñadas para ello que verla en casa. Del mismo modo que no es lo mismo ver un partido de fútbol en el estadio que verlo por la televisión. La magia, la emoción y la grandiosidad del cine están en las salas oscuras.
Es posible que para mucha gente el cine resulte caro, porque ya son más de seis euros por sesión, aunque supongo que habrá una variedad de precios según el sitio de España donde uno viva. En 1.998, según datos que he visto publicados en la prensa, el precio medio de las entradas era de 3,6 euros. Han pasado diez años y, ciertamente, los sueldos tienden a ser cada día menos boyantes, pero me parece que en muchas otras actividades ( tomarse un caña, por ejemplo ) la evolución de los precios ha sido aún peor.
Además, esta iniciativa que estamos comentando - Mayores de cine- trata de hacerlo mucho más asequible para un sector de la población que no para de crecer. Y quizá una buena sugerencia que se podría hacer a los responsables de la campaña es que mantengan la oferta de un euro por sesión para todos los artes del año, porque de momento esta promoción sólo llega hasta el 27 de mayo. Ojalá tenga mucho éxito. En una entrevista reciente, también en El País, la directora y actriz Icíar Bollaín se quejaba de que "en España se valora a los escritores, a los pintores, a los músicos; pero algunos medios de comunicación han difundido una imagen de los creadores de cine como chupópteros". No sé si Bollaín lleva razón o no. En todo caso, no comparto esa idea negativa de los creadores del cine. Más bien todo lo contrario. Lo que yo pediría, citando aquella extraordinaria canción de Luis Eduardo Aute, es cine,cine, cine,/ más cine, por favor,/ que toda la vida es cine;/y los sueños, cine son. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
2 comentarios:
IÑIGO ALFONSO DICE:
Querido Yago Gardel hemos tenido que esperar a despedirte de este trabajo para descubrir tu verdadero rostro de tanguista porteño y cinéfilo como Buñuel o Visconti... donde lo social, siempre es lo que cuenta, aunque aplaste y no dé muchas posibilidades de respirar a los que viven aplastados. Me alegra saber que desde ahora hay en este rincón de la blogsfera un rincón donde jugarás todos los días tu partida. Por cierto, tocó el reintegro, así que esperamos un día de estos unas cervezas... Querido Yago, yo desde hoy, en este blog seré: MAX. Y como tal me despido. Entraré pronto!!!!!
Amigo Yago. Esto de la blogosfera es duro... y más solitario de lo que puediera parecer. 'No desesperés". Se trata de hacer, poco a poco, una colección de amigos que pongan "pásalo". Mi bitácora (no cuál nombre es más feo si blog o bitácora) no recibió ni una visita desde 2006. Ahora prometo actualizarla. Si la visitas, para mí será un honor, y verás que comparto la idea de que todo pasa y nada es; pero he de decirte que nos une también el odio a las palomas que, con eso de la paz, han alcanzado una inmerecida buena prensa.
Publicar un comentario