Aprovechando el pequeño respiro ofrecido por las altas temperaturas veraniegas, decidí irme a dar una vuelta por el Parque para Mayores sin más compañía que mi radio portátil. Quería escuchar el debate parlamentario sobre la crisis económica, cosa posible gracias a que Radio5 -una de las emisoras de RNE- daba la comparecencia de Rodríguez Zapatero en directo. Debo confesar que me gustan los debates sobre economía, aunque a veces me pierdo en los conceptos y tampoco soy capaz de retener los datos que unos y otros ofrecen para sostener sus argumentos.
No sé si las medidas anunciadas por Rodríguez Zapatero -que ya las había explicado días antes en la sede del Consejo Económico y Social- son suficientes o no para paliar la situación que atravesamos, pero me gustó la música de su discurso. Una música que él mismo calificó de socialdemócrata, ya que durante los tiempos de bonanza han tratado de distribuir mejor la riqueza y mejorar el Estado del bienestar y ahora, cuando la situación se ha tornado tan amenazante, tratarán de capearla sin renunciar a ninguna de las promesas que hicieron en su programa electoral. El Presidente del Gobierno cree que es posible superar la actual etapa de desaceleración manteniendo la política de apoyo a las rentas más desfavorecidas y rechazó la sugerencias que le hacía el líder del PP, por considerarlas neoconservadoras y de derechas. La mayor contradicción que observé entre el discurso del Presidente y las iniciativas prácticas que ha puesto en marcha es el famoso asunto de los 400 euros. Está bien eso de devolver 6.000 millones de euros a las familias, pero el problema principal es que los que más esos euros no van a ver ni un céntimo. Millones de pensionistas, viudas y trabajadores que sólo cobran el salario mínimo están exentos de retenciones a cuenta del Impuesto sobre la renta y, por lo tanto, no recibirán nada.
Al día siguiente, el diario El País calificaba este debate como una "oportunidad perdida" en uno de sus editoriales. "Ni se precisó -decía el diario- el alcance de la nueva política de austeridad fiscal del Ejecutivo, ni se cuantificaron los efectos de las medidas anunciadas, ni el presidente superó un compromiso demasiado general de que no se abandonarán las políticas sociales, ni apareció una política distinta para combatir la crisis".
Ya digo que a veces se me escapan los conceptos, pero una cosa que me llamó mucho la atención es la insistencia de algunos en incluir dentro de las medidas anti-crisis una posible reforma de los sistemas de pensiones. Si resulta que el actual momento de "graves dificultades", como lo calificó el presidente, se debe a los desbocados precios del petróleo y los alimentos en el mercado internacional, no se entiende qué efectos positivos para salir de esta situación podría tener el exigirles más años de cotización a los futuros pensionistas. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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