La mañana no parecía muy prometedora para mis subrepticias actividades en el Parque para Mayores, así que decidí darme una vuelta por el barrio de la "blogosfera". Quería visitar a doña Amelia, que vive en http://www.amis95.blogspot.com/ , y que es la convencina más famosa. No hace mucho su blog fue proclamado como el "mejor blog escrito en español", mediante un concurso entre internautas que organiza una televisión alemana.
Doña Amelia es republicana y socialista. También es católica ferviente. Nació en Muxía, donde la cosa del Prestige, en 1.911 y se crió en Corcubión, a muy pocos kilómetros del cabo de Finesterre. Puso en marcha su blog a finales del 96, como un regalo de cumpleaños muy especial que le hizo su nieto, ingeniero de telecomunicaciones. Y, dado el éxito rotundo que ha tenido, creo que bien puede decirse que en este barrio de la "blogosfera", como en todos los otros ámbitos de la vida, vale más caer en gracia que ser gracioso. Yo no sé si doña Amelia es graciosa o no. Creo que sí, y además es gallega, lo cual la hace doblemente simpática, al menos para mí, que he pasado muchas vacaciones por aquellas tierras y me escapo para allá siempre que puedo.
Pero debo confesar que me sentí un poco decepcionado con la visita, y trataré de explicarme, aunque a lo peor lo que me pasa es que soy un envidioso, y la envidia es muy mala, tal como cuenta la propia doña Amelia en su bitácora. Mi primer motivo de decepción fue descubrir que ella no es, propiamente dicha, la autora del blog. Resulta que ella habla y el nieto teclea. Y resulta que el nieto es un gran "manitas" de las nuevas tecnologías, pero no teclea bien o teclea descuidadamente. A mi juicio, hay una gran diferencia entre que una persona de 95 años ( por cierto, en las fotos aparenta 20 años menos ) sea la autora de un cuaderno de bitácora, con sus propios recuerdos, sus propios pensamientos, sus propias opiniones y sus propias habilidades frente a la máquina o que lo sea un persona con estudios universitarios y cincuenta años menos de edad. Me parece que la perspectiva cambia mucho, y el nivel de exigencia a la hora de juzgar ese trabajo también tiene que ser obligatoriamente distinto. Os pondré unos ejemplos tomados de las entradas más recientes de doña Amelia.
En la entrada titulada Dolor Cubano le dice a su nieto: "estos días recibí dos novelas de la americana, de la cubana, Yeyla. Y te digo que me mandó dos novelas muy bonitas escritas por ella". Y más adelante añade: "porque en Cuba un mes trabajando era un sueldo sólo para comprar unos zapatos. Y las pasó negras en Cuba. Pero ella así todo ama a Cuba". Unos días antes, doña Amelia había publicado una entrada que se tituló "No hay hombre que no engañe a su mujer". Un título un poco atrevido, dicho sea de paso, porque ¿qué pasaría si un "bloguero", sea cual sea su edad, publica un artículo en el que asegura que "no hay mujer que no engañe a su marido"? Lo mismo le cuelgan de la picota que preside la Plaza Mayor del barrio "blogosférico", por machista y maledicente. El caso es que en esa entrada doña Amelia y su nieto escribían: "mire, cuando yo me casé iba toda ilusionada. Y tenía 32 años, no era ninguna niña. Pero era una época más inocente que hay ahora. Porque yo sé que mi marido me engañó, a lo mejor me engañó, naturalmente, no sé, yo no me enteré". ¿En qué quedamos , doña Amelia, querido nieto? ¿La engañó o no la engañó? ¿Lo supo o no lo supo?
DOÑA AMELIA NO ES MOLLY BLOOM
A lo mejor es que el nieto intenta ser fiel al modo en que fluyen las palabras de la abuela y las va transcribiendo tal cual, pero, claro, el lenguaje hablado tiene unas reglas y el lenguaje escrito tiene otras; y a mí me parece que hay que respetarlas, porque de lo contrario lo único que se aporta es mucho barullo mental. No estoy pidiendo literatura, que eso sólo está al alcance de los elegidos, y el mundo de Internet debe estar al alcance de todos. Lo que estoy pidiendo es un poco de orden en la exposición. No digo que no tenga un gran mérito, por su originalidad, la idea de poner en marcha un blog cuyo titular, al menos formalmente, es una abuela de 95 años. Pero me parece que la "ejecución" técnica de la idea deja mucho que desear. Y no es novedosa, por otra parte, puesto que cualquiera puede irse, grabadora en mano, a una Residencia de Mayores y contar luego lo que le hayan dicho los abuelos. El quid de la cuestión estaría, entonces, en lo bien o mal contadas que estuvieran esas historias. Y las historias de la abuela Amelia son interesantes, como todas las que nos traen la memoria del pasado, pero están deficientemente contadas en los textos que prepara su nieto. Algunos recordaréis aquella famosa película titulada "Pequeño gran hombre", que protagonizó Dustin Hoffman. La película estaba construida a partir del relato que un anciano de más de cien años hacía a unos periodistas que iban a visitarle en su residencia. Pero allí no había confusión mental, no había frases deslavazadas, no había incoherencias formales, y sí había, por el contrario, un respeto escrupuloso a lo que podríamos llamar la "sintaxis" cinematográfica. En el campo de la literatura, un ejemplo cumbre de esta técnica de trasladar al papel lo que un personaje se confiesa a sí mismo o confiesa a la grabadora, es el último capítulo de la novela Ulises, del irlandés James Joyce. En ese último capítulo, Molly Bloom, la carne que siempre afirma, según la definió su creador, hace un repaso de su vida al lado de Leopold Bloom, a quien los irlandeses conmemoran entusiásticamente cada 16 de junio. Al contrario que doña Amelia, Molly sí que engaña a su marido, le engaña a conciencia, sin remordimientos, sintiendo a fondo la felicidad de estar viva, y la forma en que están reflejados sus pensamientos yo creo que hubiera sido de gran ayuda para el nieto "bloguero".
En resumen, pues, queridos convecinos de la "blogosfera", dos cosas me han decepcionado un poquito de nuestra archifamosa vecina. La primera, que ella no es la autora del blog; y la segunda, que la elaboración que lleva a cabo el nieto no está a la altura de ese título de "mejor blog en castellano". Pero, como dice el refrán, a quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga. A lo peor lo que me pasa es que soy un envidioso, como decía al principio. Y también un fanático de la ortografía y la sintaxis, que para mí son cualidades del alma, y no sólo unas normas para usar bien esa patria común que es el idioma. El otro día, haciendo la compra en Hipercor, estuve a punto de pedir la hoja de reclamaciones porque encontré un cartel que anunciaba los productos de un pasillo con estas palabras: lavavajillas, artículos de limpieza, balletas...Me disuadieron unos fornidos guardias de seguridad que pasaban por allí. Volví a casa, y en uno de sos programas que llaman "del corazón" o "rosas" vi el mensaje de un tipo que pedía relaciones de amistad con mujeres porque se sentía muy sólo en Sebiya. Queridos amigos de la "blogosfera", ¿se puede sentir el más mínimo deseo de conocer a alguien que se anuncia diciendo que se siente muy sólo en Sebiya? Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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