lunes, 6 de octubre de 2008

DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: EJERCICIOS EN EL SIMULADOR

Escribo estas líneas después de disfrutar en el Parque para Mayores esta soleada mañana del lunes 5 de Octubre. Los rayos del sol entran a tope por la ventana y me hacer sentir lleno de optimismo a pesar de las noticias, de nuevo sombrías, que oigo en los boletines rafiofónicos. Al parecer se extiende la desconfianza y el temor entre los inversores, y los índices bursátiles no han recibido nada bien las noticias sobre las dos decisiones anunciadas por el Gobierno alemán: de un lado salvar a uno de los principales bancos hipotecarios del país y de otro elevar hasta el 100 por 100 la garantía sobre los depósitos bancarios. Algunas bolsas europeas están cayendo más del 5 por ciento y nuestro Ibex35 las sigue de cerca.
Y el caso es que yo había pensado el titular que encabeza esta entrada porque todo lo ocurrido en las últimas semanas me recuerda el entrenamiento a que se someten los astronautas y los pilotos con los simuladores de vuelos. Hemos vivido y sufrido de todo: pánico, euforia, desplomes verticales, subidas igualmente verticales, aceleraciones bruscas, frenazos en seco, situaciones imprevisibles, amenazas en varios frentes a la vez, etc. Y todo ello, casi sin movernos del sitio, porque si mi aventura inversora comenzó con el Ibex en los 11.85o puntos, resulta que el viernes pasado cerraba en los 11.418. Una caída apreciable, pero muy moderada a la vista de las convulsiones sufridas.
Lo malo es que, a medida que avanzaba el día, el titular se me ha quedado un tanto desfasado, porque ciertamente los mercados hoy sí que se han movido del sitio con recortes espectaculares. El índice principal de la Bolsa española ha cerrado en los 10.726 puntos, con un retroceso del 6 por ciento respecto al cierre del viernes. Parece que la desconfianza se ha apoderado de los inversores y la carrera de los Gobiernos europeos para incrementar las garantías sobre los ahorros contribuye a aumentar la desconfianza. Un lunes negro, en definitiva, como dicen los cronistas de bolsa, pero otras semanas anteriores también las hemos empezado muy mal y luego la cosas fueron serenándose. En estos momentos de embravecido oleaje me aferro, como si fuera un leño salvador, al principio de "saber aguantar después de entrar", enunciado por mi vecina la financiera el día en que me convenció para colocar una parte de mis ahorrillos en la renta variable. No sólo toco madera, sino que me agarro con todas mis fuerzas a la espera de acontecimientos. Salud y buena suerte a todos. Y.G.

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