jueves, 9 de octubre de 2008

DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: TRATANDO DE ASEGURAR LAS COSAS DE COMER

Los acontecimientos van más rápidos que mi capacidad para reflejarlos en esta bitácora. Estamos en uno de esos momentos en el que la historia parece acelerarse y en los que las noticias nacen ya viejas porque otras más grandes o más espectaculares o más preocupantes vienen a reemplazarlas. Así ha ocurrido con el importante anuncio del Presidente del Gobierno en el sentido de ampliar hasta los 100.000 euros las cantidades aseguradas en los bancos y la creación de un fondo para ofrecer liquidez a las entidades bancarias y que éstas puedan seguir prestando a empresas y familias.
Esa elevación del tope de los ahorros garantizados ( estamos hablando de 100.000 euros por titular y entidad bancaria) creo yo que cubre de sobra a la inmensa mayoría de los ahorradores españoles y trataba de adelantarse al posible pánico ante lo que estaba pasando con los bancos en las bolsas. Se trataba de asegurar las cosas de comer lanzando un mensaje firme de confianza en el sistema financiero. Pero la confianza, al menos en lo que a las cotizaciones bursátiles se refiere, parece haberse volatilizado. Los índices han seguido cayendo a lo largo de la semana y, en la jornada del miércoles, las pérdidas han sido de más de un 5 por ciento en Madrid a pesar de la actuación concertada de los Bancos Centrales para rebajar el precio del dinero. En otras plazas financieras, como Londres o Tokio, la cosa ha sido aún peor. Si el Ibex35 cerraba la semana anterior en los 11.418 puntos, el miércoles día 8 de octubre ha cerrado en los 10.297.
Las crónicas periodísticas aseguran que esto traerá fuertes consecuencias para la economía real, algunos expertos afirman que los consumidores hemos dejado de consumir, pero en la cafetería donde entro para tomarme mi café con porras no hay manera de encontrar un sitio libre. A continuación me he dado una vuelta por la oficina del banco y he saludado al asesor financiero, que se esforzaba visiblemente por poner una cara acorde con las sombrías circunstancias.
- ¿Cómo van las cosas? ¿Qué me aconsejas? -.
- No pueden ir peor. Y el caso es que, con los precios actuales, sería un buen momento para "entrar". Pero hay mucho miedo, mucha desconfianza. No me atrevo a aconsejarte nada. Ya te dije en su día si sabías dónde te estabas metiendo -.
-Yo no tengo miedo. Me gusta ganar, como cuando juego al mús, pero tampoco me estoy jugando tanto. La experiencia me está resultando divertida y además me sirve para matar mi tiempo de prejubilado en un blog que tengo en Internet -.
- Hay pocos clientes como tú. Todos los que vienen por aquí quieren ganar mucho y garantías cien por cien. Yo les digo que se metan en letras del Tesoro, pero ellos se quejan del escaso rendimiento. Al mismo tiempo no entienden en qué consiste la renta variable. Es un lío, chico, cómo te envidio -.
-¿Por qué me envidias?-.
- Por lo de tu prejubilación. Ese es el camino para vivir sin agobios -.

Le he contado al asesor que ayer vi en televisión a un experto que decía que la crisis financiera puede durar unos ocho o diez meses; la crisis de la economía llamada real, unos veinte o veinticinco meses; y la crisis inmobiliaria unos sesenta meses. Me ha contestado que es muy probable que el experto -del que yo no recordaba el nombre- esté muy en lo cierto, de modo que hay que prepararse para una larga travesía del desierto. Bien, los diez mil euros con los que inicié la travesía son ahora bastante menos de nueve mil, pero en esta mañana del jueves nueve de Octubre, mientras leo ávidamente el periódico, los boletines radiofónicos están diciendo que las cotizaciones parecen recuperarse algo del susto de ayer y los índices presentan pequeños avances. El mar de fondo sigue estando ahí. Esperemos que no nos alcance su zarpazo. Salud y buena suerte a todos. Y. G.

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