jueves, 30 de octubre de 2008

DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: BENEFICIOS CRECIENTES

Háblabamos en la anterior "entrada" de los ahorros menguantes que los ciudadanos de a pie tenemos depositados en los bancos, en los fondos de inversión, etc. Y frente a esa sensación de agobio por el futuro que sufrimos los "pececillos" pequeños, esta semana hemos visto la comparecencia pública de algún gran "tiburón" para anunciar el crecimiento de sus beneficios.
El Consejero Delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, ofreció una rueda de prensa el martes para anunciar que su entidad había ganado en los nueve primeros meses del año nada menos que 6.935 millones de euros y que esperaban llegar a los 10.000 millones en el conjunto del año. Sáenz sacó pecho a la hora de comparar la solvencia y rentabilidad de su banco en relación con otros y atribuyó la caída de las acciones a lo largo de este año "a la histeria de los mercados".
Un día después comparecían los directivos del BBVA, el otro gran banco español, para anunciar que sus beneficios hasta el 30 de Septiembre se elevaban a 4.500 millones de euros. Son datos para la reflexión, porque no uno no entiende muy bien a qué viene tanto plan de rescate y tanta compra de activos para facilitar liquidez y tanto fondo disponible para recapitalizar a las entidades si luego resulta que nos sorprenden con esas cifras de mareo. Aunque al parecer es cierto que no a todos les va igual de bien y el conjunto de la banca española ha visto reducirse sus benficios en un 1,7 por ciento. Pero mucho peor lo están pasando las familias que sufren la dentellada del paro y ahí está la última Encuesta de Población Activa para demostrarlo.
Todavía no sabemos cómo terminará la semana desde el punto de vista bursátil, pero los bandazos hacia un lado y otro sólo son comparables con los del Botafumeiro de la Catedral de Santiago. A lo mejor es que los encargados de tirar y soltar cuerda estan seriamente afectados por los efluvios del incienso, o vaya usted a saber qué clase de efluvios son los que respiran.
El caso es que la Bolsa de Madrid abrió la semana con nuevas caídas, que llevaron al Índice hasta los 7.905 puntos, lo que suponía un nuevo mínimo anual y un retroceso hasta los niveles de hace cuatro años, según leí en una crónica periodística. Pero luego surgieron los rumores de nuevas rebajas de tipos de interés, tanto en Europa como en los Estados Unidos, rumores que se confirmaban el miércoles, día 29, aniversario del famoso "Crash" del 29, con un recorte de medio punto por parte de la Reserva Federal, lo que dejaba el precio del dinero en el 1 por ciento. Los especialistas de Wall Street se habían adelantado a la noticia y provocaron una subida de nada menos que el 11 por ciento, al parecer la mayor en toda la historia del Índice Dow Jones. La onda expansiva llegó a Madrid al día siguiente y el Ibex 35, para no ser menos, se apuntó una escalada del 9,42 por ciento para cerrar en los 8.650 puntos. Pero nadie dice confiar mucho en que la recuperación sea duradera.
Comenté con mi vecina la financiera el hecho, ciertamente poco airoso, de que a pesar de tan espectaculares ganancias el Índice estaba más de 3.000 puntos por debajo de dónde estaba cuando yo decidí "entrar" siguiendo los entendidos comentarios que le había oído en el Parque para Mayores. Me insistió en que tenía que haber seguido comprando más participaciones del fondo para "abaratar" el punto de "entrada" y por tanto tener más a la vista el punto de "salida", pero no huyendo, sino con ganancias. Pero yo le dije que no soy Emilio Botín y que sólo quería divertirme un poco. Salud y buena suerte a todos. Y.G.

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