En las dos últimas semanas del año, la Bolsa española sólo va a tener cuatro jornadas de contratación. Supongo que esto se debe a la ubicación justo a mitad de semana de los días 24 y 31, con lo que se han generado dos bonitos "puentes" de Navidad y de Fin de Año. Los trabajadores de las empresas que trabajan en este mercado lo agradecerán y los inversores no parecen tener muchas ganas de prolongar más la agonía de este ejercicio.
La penúltima semana se cerró el Martes, día 23, con unas pérdidas acumuladas (entre el lunes y el martes) de más del 2 por ciento. Así, pues, quedan pocas jornadas -sólo otras dos- para intentar corregir los resultados de un año que, según el Presidente de la Bolsa, "ha sido traumático, el peor desde 1.929". En el conjunto del año el descenso acumulado es del 40 por ciento; y por lo que se refiere a mi fondo de inversión, ha perdido casi un 25 por ciento desde los primeros días de Septiembre, que fue cuando yo compré mis participaciones. En aquel momento, el llamado valor liquidativo de una participación estaba en 19,10 euros y van a cerrar el año por debajo de los 15 euros.
Para 2009 los pronósticos no son muy optimistas. He leído algún comentario que se atrevía a situar el nivel del Ibex 35 en los 11.000 puntos para finales del año que viene. Eso representaría una ganancia de más del 20 por ciento respecto al nivel actual, pero aún así yo seguiría en números rojos. Paciencia y barajar, dicen los jugadores de cartas en las tascas del barrio cuando las cosas les vienen mal dadas.
También he leído algún otro comentario que aseguraba que "siempre es buen momento para entrar en los fondos de inversión". Siempre es buen momento -añadía el comentarista- a condición de que uno esté pensando en el medio o largo plazo. Ahora bien, ¿cuánto tiempo es el medio o largo plazo? ¿Cuánta paciencia habremos de tener y cuántas veces habremos de barajar las cartas antes de ver el valor de las participaciones por encima del que tenían cuando las compré? No queda más remedio que dar tiempo al tiempo y confiar en que la salud nos acompañe para irlo contando. Una inversión en un depósito a plazo o en Letras del Tesoro habría sido mucho más previsible y segura, pero menos divertida. Decía uno de mis escritores favoritos, Camilo José Cela, que "con los buenos sentimientos es imposible hacer buena literatura". A lo mejor ocurre lo mismo en el mundo de la inversión: que con productos seguros y previsibles es imposible tener materia para alimentar el diario de un inversor, ya sea novel o veterano. Quizá tuve un poco de mala suerte en el momento que fui a elegir para "entrar", aunque en realidad era un gran momento si se compara con los niveles que llegó a tener el Ibex en sus días de máximos históricos. ¿Pero quién podía barruntar que 2008 acabaría siendo peor que 1929? Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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