Algunas asiduas del Parque para Mayores comentaron esta semana lo sucedido con las grandes cantidades de dinero que manejaba el magnate Bernard Madoff. Debo confesar que no llegué a discernir si en sus palabras pesaba más el tono de reproche por lo que hizo el reputado gestor de grandes patrimonios o el tono de admiración por la forma en que consiguió engañar a tanta gente durante tanto tiempo. En la cultura popular española sigue estando muy presente el dicho de que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Y como los principales damnificados de la estafa parecen ser algunos bancos, las gimnastas del Parque para Mayores no mostraban mucha animadversión hacia el señor Madoff.
Uno que ha conseguido despertar mi admiración esta semana por dos veces ha sido el señor Bush. En primer lugar por la forma tan ágil con que esquivó los zapatos malolientes que le lanzaba el periodista de Bagdad; y en segundo lugar por algo que dijo el mismo día en que la Reserva Federal rebajaba el precio del dinero a una tasa de entre el 0 y el 0,25. Aseguró el Presidente saliente de los Estados Unidos que "para salvar el mercado libre he renunciado a los principios del libre mercado". Es un retruécano que no he conseguido descifrar, una cosa un poco contradictoria o paradójica, como si alguien nos dijera que para salvar el ejercicio de la medicina ha renunciado a los principios hipocráticos.
En los mercados bursátiles, al menos al comienzo de semana, las cosas fueron mejor de lo que yo había esperado, pues pensaba que el escándalo Madoff tendría un cierto impacto. Pero lo cierto es que el Ibex abrió la semana con un pequeño avance de 48 puntos respecto al cierre del viernes anterior, avance que parecía consolidarse el Martes con otra subida de 144 puntos que elevaban el índice de la Bolsa española hasta los 9.167 puntos. La Bolsa de Nueva York se permitió una alegría mucho mayor para celebrar el histórico recorte de tipos de interés y subió más de un cuatro por ciento.
Después de habernos pasado toda la vida luchando y quejándonos de la inflación, parece que ahora la gran amenaza es la deflación, la caída de los precios, que podría llevarnos a una depresión profunda, como la que sufrió Japón hace algo más de una década. No ganamos para sustos. La Reserva Federal ha dicho que está dispuesta a comprar ella misma los bonos que emite el Tesoro de los Estados Unidos. Esto puede provocar una riada de dólares recién salidos de la máquina de imprimir, pero este recurso tan extremo les parece preferible a las cabezas pensantes frente al riesgo de dejar que la primera economía del mundo se desplome por el precipicio de la depresión.
Mientras tanto, mis diez mil euros iniciales no han llegado a evaporarse, siempre y cuando los informes que emite la gestora del fondo sean ciertos y no una sarta de mentiras como la que había urdido el señor Madoff. No se han evaporado, pero apenas llegan a los 7.800 euros. Aún estoy muy lejos de recuperar lo que tenía a comienzos de Septiembre y en este Miércoles día 17 de Diciembre, el mercado está mostrando una tendencia indecisa: lo de ofrecer el dinero gratis no acaba de entusiasmar a los inversores. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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