sábado, 1 de marzo de 2008

REFLEXIONANDO CON TODAS MIS FUERZAS

Quiero votar con cabeza y corazón. También quiero votar con todas mis fuerzas. Así que llevo varios días intentando clarificar mis ideas, que sólo se vuelven diáfanas cuando veo llegar a mis vecinas al Parque para Mayores. Pero las conversaciones que les oigo y que tanto me entretienen no me sirven de mucho, porque ellas tampoco tienen un gran conocimiento de los planes que ofrece cada partido. La mayoría va a decidir su voto -y creo que eso es lo que haré yo también- no en función de las propuestas que se han oído a lo largo de la campaña electoral, sino más bien por intuición, de acuerdo con las simpatías que sienten por cada candidato.
Está claro que sólo hay dos con posibilidades reales de convertirse en presidente del Gobierno. Pero a mí el bipartidismo siempre me ha parecido un empobrecimiento de la democracia. Y además, si me atengo a la letra de los discursos que se escuchan, el que más me convence es el de Llamazares, y no sólo por las citas literarias tan bien traídas que suele hacer el líder de IU: estoy de acuerdo con el cierre progresivo de las centrales nucleares, me parecen bien las promesas de reducir los contratos precarios, creo que hay que aumentar la inversión y el gasto público en protección social, y estaría de acuerdo en resolver de una vez por todas la cuestión del aborto con una ley de plazos. Lo que no me convence de Izquierda Unida es su tendencia a abrazar los idearios de corte nacionalista, como ha sucedido por ejemplo en el País Vasco y en Cataluña. Por otra parte, yo soy un proletario, he pasado toda mi vida al pie de la cadena de montaje, y supongo que debería votar de acuerdo con mi posición en la escala social. No me imagino a un terrateniente, o a uno de esos altos directivos que se embolsan indemnizaciones multimillonarias, votando por la izquierda. Así que ¿podría yo tener alguna razón para votar por la derecha?. Siempre oí decir a los dirigentes sindicales de la fábrica que no había nada más tonto que un obrero de derechas. El argumento me parecía un poco pedestre, y para colmo ya no hay clases sociales, según dicen, y todo esta muy mezclado; pero en el fondo, creo que ese argumento tan simple encierra una gran verdad.
Y el caso es que el Sr. Rajoy no me cae mal, a pesar de que su arrebato lírico a propósito del futuro de una niña ha sido la rechifla general en Internet. Me parece un hombre con buenos fundamentos para gobernar el país. Sin embargo, creo que sus propuestas favorecen a los más ricos. Por ejemplo, ese empeño en seguir rebajando los impuestos cuando tenemos tantas necesidades en materia de justicia, de educación, de pensiones, de atención sanitaria y de residencias para Mayores. Ya conté en una entrada anterior que me gusta hacer cada año mi propia declaración de la renta. No soy ningún experto, pero sé lo suficiente para darme cuenta de que la reforma del IRPF prometida por Rajoy es tanto más favorable cuanto más altos sen los ingresos de un contribuyente. Y la supresión del Impuesto de Sucesiones me parece impresentable sin paliativos. Por ese camino, acabaríamos con la igualdad de oportunidades, que es una característica esencial de la sociedad democrática, y volveríamos a una sociedad de castas y privilegios de sangre.
También me cae simpático Rodríguez Zapatero. Creo que ha hecho cosas razonables, aunque, como prejubilado que soy, me duele la forma en que ha marginado a algunos de la vieja guardia socialista, como puede ser el caso de Joaquín Leguina, que fue Presidente de la Comunidad de Madrid. Por otro lado, Rodríguez Zapatero se ha dejado enredar por los nacionalistas con el asunto ese de la España plurinacional y otras zarandajas. No me parece perdonable una estupidez como haber dicho por escrito, en el preámbulo del Estatuto Andaluz, que la Constitución reconoce el carácter nacional de Andalucía. Hace falta haber trasegado muchas copas de jerez o amontillado para tragarse eso.
Así que estoy hecho un lío, queridos convecinos de la blogosfera. A los mítines no voy, porque entonces me convenzo de que lo mejor es no votar a ninguno. El debate de la otra noche no me pareció mal y creo que veré el de mañana, día 3 de Marzo. La verdad es que espero que, en esa segunda ronda, los dos aspirantes se centren más en las propuestas para el futuro que en las descalificaciones y los reproches. Pero, insisto, estoy hecho un lío. ¿Alguien me puede aconsejar?

AL AMARILLO SÓLO PLÁSTICO, LATAS Y BRIKS

Mientras reflexionaba sobre la campaña electoral me topé con otra campaña, ésta de la Comunidad Autónoma de Madrid para explicar a los consumidores el uso correcto de los contenedores callejeros para el reciclaje de basuras. Se refiere en concreto, a los contenedores amarrilos, en los que sólo se deben echar envases de plástico, latas y briks. La publicidad distribuida por la CAM, que me parece muy oportuna, recuerda que "al amarillo ni ropa, ni vidrio ni cartón". "Cada cosa tiene su sitio -reza el folleto que me entregaron a la puerta de un centro comercial- y si mezclamos, echamos a perder el esfuerzo de todos; por eso el cartón debe depositarse en el contenedor azul, el vidrio en el iglú verde y la ropa, si no disponemos de otros lugares específicos, en el contenedor de la basura normal". Está claro que el reciclaje de las basuras es uno de los problemas graves que afectan a la conservación del medio ambiente y que la colaboración ciudadana es imprescindible para que pueda hacerse con rapidez y eficacia. Me parece muy plausible esta iniciativa de la CAM y por eso la recojo aquí en un intento de aportar mi granito de arena. Salud y buena suerte a todos. Y.G.







2 comentarios:

Telmo Gamboa dijo...

Amigo Yago, si todo fuera tan simple como los lemas que nos proponen y la publicidad electoral que nos alrgan, ser tan fácil como elegir el detergente... y siempre podría aplicar aquello de ¿cuál me cuesta menos?
En la campaña me lo he pasado bien, hasta hoy en quie la irrupción de ETAsesina nos ha mudado el gesto, como tantas veces.
Por eso habrá que votar con cabeza y corazón, con todas las fuerzas + izquierda.
Pero dice ZP que en los mítines contrastan la marea de rostros etregados y los de los periodistas en su corralito, cieratmente escépticos.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Pues debeis saber que en Alcalá más de la mitad de restos que se echan a los contenedores amarillos no son propios para este tipo de reciclado. Deben se sometido a un proceso de separación posterior. Papel, corcho blanco, maderas, ropa, restos orgánicos ¡no deberían echarse en los contenedores amarillos! Que habría que esmerarse un poquito, porfa.