lunes, 31 de marzo de 2008

SENDERISMO "FACILÓN" POR LA VEGA DEL TAJUÑA

El Tajuña es un río de pocas ambiciones, más modesto aún que el Henares, y que también divide su recorrido entre las Comunidades Autónomas de Castilla-La Mancha y Madrid. Para los que no lo sepan, diré que este río, pequeño y entrañable, nace en las cercanías del puerto de Maranchón, en la comarca que llaman Las Parameras de Molina, comarca de clima extremado en los límites de la provincia de Guadalajara con la de Teruel.

El Tajuña refresca y riega con sus aguas escasas la Comunidad de Madrid por el sureste; y en tiempos pasados -comienzos del siglo XX- su recorrido sirvió como trazado para un ferrocarril de vía estrecha con el que quería comunicarse la capital de España con el sur de Aragón. Aquella vía, como la de Santander a Sagunto, nunca llegó a completarse y con el tiempo fue abandonada. Pero hace ya casi diez años el Gobierno de la Comunidad de Madrid restauró y asfaltó con un aglomerado de color rojo, un tramo de la antigua plataforma, en concreto, los 34 kilómetros que van desde Morata de Tajuña hasta Ambite. Esos 34 kilómetros, que enlazan también las localidades de Perales de Tajuña, Tielmes, Carabaña y Orusco, constituyen un auténtico paraíso para cicloturistas y caminantes. Un paraíso, eso sí, al que no es recomendable ir en verano, porque las altas temperaturas del estío lo convierten en un infierno donde resulta imposible encontrar el pequeño alivio de una sombra.
En días pasados estuvimos haciendo el último tramo que nos quedaba para completar el recorrido completo: los 6 kilómetros que separan Ambite de Orusco. Con la vuelta, se convirtieron en unos 12 kilómetros, que habrían sido un agradabilísimo paseo de tres horas, de no habernos sorprendido un aguacero racheado que nos caló casi hasta los huesos. Son gajes del oficio de senderista. El viento hizo inútiles los paraguas que habíamos tenido la precaución de incluir en las mochilas.
Pero el pequeño disgusto de la lluvia no fue nada si lo comparamos con el que nos produjo la contemplación de los destrozos que se han perpetrado en el paisaje de Ambite para erigir una urbanización de adosados de muy dudoso futuro económico y más que dudoso gusto estético. Desgraciadamente, hay que decir que, en materia de urbanismo, las autoridades de la democracia están resultando igual de nefastas que las autoridades de la dictadura. No puedo hablar de corrupción ni de "untos", porque desconozco el proceso que ha llevado a la construcción de esa horrible urbanización en la ladera de un cerro hasta ahora poblado por majestuosas encinas. Está situada al sur de la localidad, en la márgen izquierda del río, y nos la topamos frente por frente cuando salimos del pueblo en busca de la llamada Vía Verde del Tajuña, aunque como digo el firme es de color rojo. Alguien podría decirme que, a fin de cuentas, es una más de las muchas barbaridades que se han cometido y las que se seguirán cometiendo. Pero lo indignante es que, siendo conscientes todos de esos espantosos atentados contra el paisaje cometidos en el pasado, se siga por la misma senda como si tal cosa. Porque este "ensanche" de Ambite no existía hace unos años, es de autorización y construcción muy reciente, lo cual hace que sea, a mi juicio, doblemente abominable.
Pese al impacto que provocan estos destrozos urbanísticos y otras fealdades que salen al encuentro del caminante, me parece que el recorrido es de lo más recomendable. Es casi completamente llano, discurre paralelo al río y a lo largo de su recorrido, además de los postes kilométricos, se han instalado paneles explicativos sobre la evolución geológica de esta cormarca, los usos tradicionales del suelo, y la variedad de la flora y la fauna. En las fotos, os ofrezco una imágen del puente ubicado a las afuerzas de Orusco y una muestra del arbolado que puede verse en distintos puntos de la ruta. Salud y buena suerte a todos. Y. G.

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