El Parque para Mayores estaba muy desierto el lunes por la mañana, así que no tuve ocasión de abordar a mi vecina la financiera para preguntarle por Fannie y Freddie, que a mi me suenan a nuestras familiares Pili y Mili. El caso es que, según destacaron los medios de comunicación, los mercados de todo el mundo habían acogido muy favorablemente la intervención del Gobierno de los Estados Unidos en estos dos gigantes hipotecarios. La Bolsa española subió un 3,72 por ciento y yo abrigué esperanzas de que mis 9.400 euros volvieran a ser diez mil, pero tales esperanzas se vieron defraudadas en los días siguientes. Se conoce que la gente sigue con muchas ganas de vender, según leo en el comentario de bolsa del periódico que tengo entre las manos.
Como no pude recabar la docta opinión de mi vecina, durante los primeros días de la semana hice un esfuerzo para entender qué es lo que pasaba con Fannie y Freddie. Algunos dijeron que la Administración Bush se dedicaba a socializar las pérdidas, mientras que los beneficios, cuando los hubo en grandes cantidades, fueron a parar a manos privadas. Otros destacaban la importancia de esta actuación para devolver la confianza a los inversores y evitar un hipotético desplome o colapso del sistema financiero. Al parecer todo esto de la económia y de los bancos es una cuestión de confianza, una cuestión de fé, y cuando la confianza y la fé desparecen y todo el mundo corre a reclamar su dinero los bancos quiebran sin remedio. Bueno, esperemos que esto no sea el Apocalipsis y menos aún un agujero negro de esos que dicen que se pueden formar con el acelerador de partículas que han instalado en la frontera entre Francia y Suiza.
Lo que he llegado a entender es que Fannie y Freddie acaparaban la parte del león del negocio hipotecario en los Estados Unidos. Al bajar los precios de la vivienda, se encuentran con que las hipotecas contratadas están muy por debajo del valor de la casa que las respalda. Si ejecutan la hipoteca obtienen unos ingresos que no llegan ni de lejos al dinero que prestaron y de ahí esas pérdidas ( no sé si reales o implícitas ) a las que el Gobierno norteamericano ha hecho frente con su intervención. Lo que sí es real es que las acciones de Fannie y Freddie valen ahora un 95 por ciento menos de lo que valían antes de la crisis. Menudo susto. Con razón decía mi vecina -en la charla que le escuché antes de lanzarme a este mundo proceloso de la inversión- que "no es conveniente poner todos los huevos en la misma cesta".
Escribo estas líneas el jueves por la mañana, después del debate económico que tuvieron Rajoy y Rodríguez Zapatero y que no sé si habrá causado algún efecto beneficioso o perjudicial para las cotizaciones. Entre el martes y el miércoles, el Ibex-35 cayó casi más de lo que había subido el lunes. Vamos a ver como termina la semana. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario