sábado, 27 de septiembre de 2008

DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: LA DUCHA ESCOCESA

Uno de los curas que nos daban clase en los años del Bachillerato (estoy hablando casi de la prehistoria) solía alardear de su valor para ducharse con agua fría en lo más duro del duro invierno castellano. Nos hablaba de los muchos beneficios físicos y morales que podían conseguirse con esa práctica heróica y hasta nos ponía ejemplos de algunos atletas que habían descubierto el método de revolcarse desnudos en la nieve para endurecer sus músculos y lograr así más victorias y mejores marcas.
A pesar de toda la prédica de aquel buen cristiano, a mí siempre me gustaron más las duchas calentitas, qué quieren que les diga, queridos amigos de la "blogosfera". Pero lo que nos han ofrecido los mercados financieros en la semana que se acaba es una sucesión de duchas frías y calientes, o sea, la ducha escocesa, que al parecer es muy recomendable para la circulación de la sangre pero de efectos demoledores para la moral de los inversores.
La sema comenzó con una tendencia clara a la recogida de beneficios, según la expresión que emplean los cronistas de bolsa. Yo, hasta el día de hoy, sólo he recogido pérdidas en mi aventura inversora. El caso es que las bajadas del lunes y el martes se consideraron lógicas después del "subidón" del viernes de la semana pasada. Pero la inestabilidad y la incertidumbre, continuaron el miércoles, por las dificultades que estaba encontrando la Administración Bush para aprobar su plan de rescate en el Congreso norteamericano. El jueves llegó la noticia, quizá un tanto precipitada, de que el acuerdo entre los legisladores demócratas y republicanos y los responsables del Tesoro y la Reserva Federal estaba hecho, y los índices se animaron mucho. Por ejemplo, nuestro Ibex35 subió más de un tres por ciento. Pero el viernes llegó de nuevo el ciclo frío de la ducha escocesa, porque se vio que lo de aprobar el plan de rescate va a ser más difícil de lo que se esperaba.
A pesar del desánimo en las cotizaciones, me enterneció mucho la noticia de que Henry Paulson, el arrogante Secretario del Tesoro al que se atribuyen poderes omnímodos en el Plan de Rescate, se había arrodillado ante la portavoz demócrta para pedirle que no criticaran en público a los republicanos para no poner en peligro el acuerdo. Nancy Pelosi, que ya no está en edad de soñar con príncipes azules, no se ablandó lo que se dice nada: "no sabía que fueras católico", le dijo displicentemente al antiguo jefazo de Golman Sachs.
Después de todos los vaivenes de la semana, el Ibex35 ha cerrado en el 11.387,90, lo que supone un retroceso de 170 puntos con respecto al cierre de la semana anterior, es decir, un 1,40 por ciento menos. No está tan mal, si tenemos en cuenta los tintes dramáticos con los que a veces se cuentan las cosas. Los diez mil euros de la inversión inicial son ahora unos 9.600. No me parece una pérdida demasiado grande, si es verdad, como dicen los periódicos, que hemos estado al borde del precipicio. Vamos a ver qué pasa el próximo lunes, en caso de que el acuerdo por el que se arrodilla la Administración Bush no se haya conseguido a lo largo del fin de semana. Hasta entonces, salud y buen suerte a todos. Y.G.

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