El tiempo lluvioso y un poco desapacible de estos últimos días ha dejado desierto el Parque para Mayores. El sordo murmullo de las hojas caídas al pisarlas es casi la única compañía que uno puede encontrar en sus arenosos paseos. Al otro lado del parque está la biblioteca del barrio, que sería un buen refugio para la lectura, pero no para la charla o las confidencias ya que la obligación de guardar silencio es vigilada a rajatabla. Tampoco quería pasarme por la oficina del banco, por miedo a que el asesor de clientes fuera a pensar que le hago perder su precioso tiempo con mis cuitas. Así que me dediqué a repasar por mi cuenta algunas de las últimas noticias mientras hacía un poco de ejercicio.
La más impactante de todas era sin duda la llegada de la temida recesión, después de 15 años de crecimiento ininterrumpido. Nada es eterno. Y a los datos publicados por el Banco de España -que aún deben ser confirmados por el Instituto de Estadística- vino a sumarse luego una catarata de pronósticos en el sentido de que la recuperación no llegará hasta 2.010 y el paro podría alcanzar la tasa del 15 por ciento de la población activa.
Me pregunto si estos malos augurios y realidades están ya incluídos -los cronistas de bolsa dicen "descontados"- en las cotizaciones. Porque este mes de Octubre ha sido de los peores, un mes para olvidar, en el que la caída otoñal de las hojas se ha visto acompañada por fuertes descensos en el precio de las acciones. El Ibex 35 ha perdido más de un 17 por ciento, aun contando con la subida de más de un 9 conseguida en la última semana. ¿Será el mes de Noviembre igual de malo? Es difícil que alguien pueda saberlo, pero trato de poner al mal tiempo buena cara y me inclino a pensar que no. Naturalmente no soy capaz de aportar dato o análisis objetivo alguno, sólo mi propia corazonada.
Los diez mil euros iniciales, después de los muchos sustos y alguna euforia de las últimas semanas, se han reducido a unos 7.700. El Índice principal de la bolsa española cerró el viernes día 31 de Octubre en los 9.116 puntos, lo que representa un retroceso del 23 por ciento respecto al nivel que tenía cuando hice mi "entrada triunfal" en la oficina del banco para colocar una parte de mis ahorrillos en el fondo de renta variable. Trato de calcular cuánto tendría que subir la bolsa para enjugar las pérdidas acumuladas y llego a la conclusión de que haría falta una subida del treinta por ciento. ¿En cuánto tiempo podría producirse esa subida? Tampoco es fácil que nadie pueda dar una respuesta aproximada, pero me aferro a la esperanza de que sea en menos de dos años.
Si no estoy mal informado, el Ibex 35 arrancó con un valor de mil puntos en 1.989 y está ahora ligeramente por encima de los nueve mil puntos. Esto quiere decir que se ha multiplicado por nueve en 20 años, o sea, a una rentabilidad media anual del 10 por ciento. A esa tasa de incremento el valor de una inversión, según mis cálculos de la vieja, se dobla cada siete años aproximadamente. De manera que, si la rentabilidad media en los próximos ejercicios es similar a la de las dos décadas anteriores, mis actuales 7.700 euros habrá vuelto a ser 10.000 dentro de unos dos años. ¿Por qué? Pues porque, según he leído, los mercados bursátiles anticipan lo que va a suceder y, por tanto, cabe pensar que subirán con fuerza antes de que esté en marcha la nueva fase de crecimiento económio, que se espera para la segunda mitad de 2.010. Claro que para entonces los 10.000 euros de marras, puestos en letras del Tesoro o en imposiciones a plazo fijo se habrían convertido en casi 11.000. Así que más difícil todavía: para no salir trasquilado en mi aventura con la renta variable frente a la renta fija necesito una subida del Ibex de casi el 40 por ciento en los próximos tres años.
Elucubraciones mentales, pues, cuentos de la lechera para escapar de la melancólica soledad de este parque otoñal alfombrado de hojas secas. Y para evadirme de las preguntas más inmediatas y acuciantes: ¿Será Noviembre igual de malo que Octubre? ¿Seguiremos cayendo o ya hemos tocado suelo? Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
4 comentarios:
Señor Gardel, la esperanza es lo último que se pierde, como decía el tango que cantaba su antepasado. Y más tangos: frente a los tres años de espera que calcula, pues ya sabe eso de que "veinte años no es nada" (claro que así les va a los argentinos con sus eternos corralitos).
Hay que ser optimistas. Debería saber que en Bolsa no se gana ni se pierde hasta que no se vende. Por poner un ejemplo, yo mismo, sin ir más lejos. En el año 2.000, más o menos, compré acciones del BBVA a 14 ó 15 euros (justo cinco minutos antes de que empezaran a bajar). Después las llegué a ver a 7 u 8 euros (o tal vez menos, porque procuraba no mirar) y creo que en 2007 llegaron casi casi a 20euros. No compré más a 7/8€ por cobarde y por pobre. Y no vendí a 19 y pico por avaricioso y por buscar el redondeo. Ahora están de nuevo por debajo del nivel de mi compra, pero yo tan tranquilo. No compro porque sigo siendo cobarde, pero en cuanto vuelvan a rondar los 20€ las suelto todas de golpe aunque amenacen con llegar a 25€. Me da igual.
Saludos
Uno que sufre
Y cambiando de tema, señor Gardel. Me ha gustado mucho su sección esa de los "desvaríos para la historia", aunque noto que faltan algunos disparates memorables. Por ejemplo ¿no le parece que merecería entrar con todos los honores el que dijo nuestro entrañable presidente don José Luis Rodríguez Zapatero a finales de junio de 2008 en "El País"? Se la voy a recordar porque se me ha quedado grabada: "Es opinable si hay crisis o no hay crisis" (Zp dixit). Justamente el día antes de que comenzara el trimestre que ha roto una racha de quince años seguidos de crecimiento económico, Zapatero seguía negando la mayor: es OPINABLE, decía, y lo justificaba con una serie de circunloquios seudoacadémicos que supongo aprendería en un par de tardes mientras tomaba café. Una de dos, o Zp es más gallego que de Valladolid por "mantenella y no enmendalla" o sus asesores económicos, empezando por el señor vicepresidente económico, le pintaban la situación de color de rosa para que fuese feliz, al menos durante una temporadita más. Porque no me diga usted que un presidente del Gobierno no va a saber la que se le viene encima sin necesidad de esperar a octubre como el resto de los mortales para enterarnos de que el PIB decreció un 0,2 por ciento.
Así que le ruego que, previa contrastación en El País de la fecha referida si lo desea, encumbre al señor Zp en su "antología del disparate o del desvarío o como se llame", si quiere que ésta tenga credibilidad.
Saludos
Uno que opina
Muy agradecido por los comentarios. Lleva razón el amable lector que me reprocha la poca atención que le presto a la sección que titulé "Para un historia del desvarío humano". Quizá debería esforzarme más, pero es que el tiempo se me escurre entre los dedos, como el valor de las acciones.
He de decir, no obstante, en atención a su sugerencia, que reservaremos una sitio a ZP en la "historia del desvarío humano". Buscaré la fecha de aquella entrevista, que a mí también me llamó mucho la atención, e incluiremos su frase memorable.
De nada, señor Gardel.
Yo creo que la fecha de publicación fue el 30 de junio de 2008.
Uno que agradece
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