A lo largo del fin de semana temí que estos últimos días de Noviembre no fueran sino una continuación de la tendencia un tanto depresiva que registraron los mercados bursátiles la semana anterior.
Los temores no sólo no se vieron confirmados, sino que las bolsas registraron en general fortísimas subidas en la jornada del lunes. El Ibex 35 no fue de los índices que más ganaron y aún así se apuntó una subida de más del 8 por ciento. Cerró la contratación en los 8.622 puntos, lo que significa unos 650 puntos más que el cierre del viernes anterior.
La explicación que han dado los expertos es que se trata de una reacción eufórica de los inversores motivada por el multimillonario plan de rescate puesto encima de la mesa por el Gobierno de los Estados Unidos para salvar de la quiebra al Citigroup. Pero los problemas de fondo siguen ahí. No se sabe hasta dónde llega el agujero causado en las entidades financieras por las llamadas "hipotecas basura", no se sabe cuántas de estas entidades acabarán necesitando un plan masivo de ayudas como el Citigroup y no se sabe si los poderes públicos podrán llegar a tiempo de contener la sangría en todos los casos. En este contexto de incertidumbre, tanto los movimientos de pánico como los de euforia parecen indicar un comportamiento de irracionalidad extrema: las acciones del Citibank cayeron un 80 por ciento en el espacio de un mes y el lunes, cuando se conocieron lso detalles del plan de rescate, subieron casi un 60 por ciento de una tacada.
Se ha asegurado el futuro del banco, pero no se sabe qué pasará con los 50.000 empleados despedidos, uno de cada cinco con los que contaba la entidad en todo el mundo. Parece claro que hace falta un nuevo marco legal para el futuro, unas nuevas reglas de juego para este capitalismo desbocado, que permitan al Estado vigilar más de cerca a los gestores de la banca y actuar a tiempo para evitar a toda costa las prácticas más dañinas. En relación con todo esto, el editorial del diario EL PAÍS del martes 25 de Noviembre decía lo siguiente: "No está claro que la Administración de Obama tenga fácil imponer ese nuevo orden. A diferencia de Europa, donde las tomas de capital se cobran en capacidad de decisión, Wall Street concibe al Estado como un lazarillo a sueldo que está obligado a guiarle por los periodos de oscuridad, sin capacidad alguna para regular el negocio. El desafío de Obama y de su nuevo Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, es ése: cambiar las reglas de juego".
Mientras tanto, en Europa estamos a la espera de las medidas de reactivación que quiere aprobar la Comisión Europea este miércoles; y en España, con cientos de miles de puestos de trabajo amenazados en todos los sectores, a la espera de las medidas que tiene pensado anunciar el Presidente del Gobierno en su comparecencia parlamentaria del próximo jueves. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
martes, 25 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: LAS BOLSAS ARRANCAN LA SEMANA "QUEMANDO GOMA"
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Yago Gardel
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sábado, 22 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: JUEGOS DE PECES GORDOS
Si le debes un millón al banco, tienes un grave problema; pero si le debes mil millones, el grave problema es del banco y no tuyo. Esta parece haber sido la indeclinable divisa con la que Luis Del Rivero, que empezó su larga carrera profesional como ingeniero de caminos, ha construído su imperio empresarial. Un imperio levantado con inteligencia, sagacidad y muchas deudas con los bancos, que le concedían los créditos casi sin preguntar, por su cara bonita y también por sus buenos contactos políticos con el poder.
Ahora, con las bolsas cayendo, el negocio del ladrillo paralizado y los intereses corriendo, el imperido de Del Rivero ha demostrado tener los pies de barro. La deuda (18.000 millones de euros) es literalmente como un dogal que progresivamente se va apretando alrededor del cuello de Sacyr-Vallehermoso. Estoy convencido de que Del Rivero habrá ido a sus contactos políticos, a sus valedores dentro del Consejo de Ministros, con la amenaza de presentar la suspensión de pagos si no le dejaban seguir adelante con la operación urdida para vender a la petrolera rusa Lukoil su 20 por ciento en Repsol.
El Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha visto cogido entre dos fuegos: si dice rotundamente no a la operación, Sacyr-Vallehermoso se va al garete y puede provocar otras caídas en cadena, como un bonito castillo a base de fichas de dominó; y si dice que sí, tendrá que ir al Congreso a dar explicaciones y allí le estarán esperando los portavoces del PP para scarle los colores delante de todo el mundo.
A los minoritarios (doy por supuesto que mi fondo tiene un cierto porcentaje de acciones de Repsol, todavía no me han mandado el primer informe trimestral) nadie nos va a dar una explicación. Porque lo más asombroso de todo es que las acciones de Repsol, a efectos del acuerdo que se esta fraguando con Sacyr, La Caixa, la Mutua Madrileña y otros peces gordos, se van a valorar a unos 27 euros, es decir, al doble de su precio actual en el mercado. A ese precio, todos desearíamos vender, aunque sólo fuera para volver a comprar luego más barato. Y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, con el ex-comunista Julio Segura al frente, debería obligar a los rusos a lanzar una oferta pública de adquisición. Pero doctores tiene la Santa Madre Iglesia. Y no dudo de que esos doctores ( los despachos de abogados que trabajan para los peces gordos) habrán estudiado bien los recovecos de la ley para no tener que lanzar esa OPA.
Mientras tanto, mis 10.000 euros iniciales (que nadie me había prestado, menos mal) son ahora menos de 7.000. Estoy atrapado, pero trato de divertirme aderezando mi desayuno con los sesudos análisis de los periódicos "salmón". El Ibex 35 ha cerrado este viernes, día 21, en los 7.994 puntos. Son 858 puntos menos que el cierre de la semana anterior. En lo que llevamos de año el índice principal de la Bolsa española lleva perdido un 47,88 por ciento. Creo que es el peor ejercicio desde que arrancó este índice, que va para veinte años. Si tuviera coraje, iría al banco y daría la orden de comprar más, pero temo que los peces gordos, en uno de sus juegos de ambición, gloria y miseria, me devoren de una sola centellada. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
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martes, 18 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: LA CONFERENCIA DE WASHINGTON NO ENTUSIASMA A NADIE
La semana ha comenzado mal en los mercados de valores. El lunes hubo bajas generalizadas, aunque no alarmantes y en España las acciones más castigadas fueron las de los bancos. Al parecer los inversores temen que todas las entidades financieras, antes o después, se vean obligadas a seguir el mismo camino que el Santander, es decir, aprobar ampliaciones de capital. Estas ampliaciones, supongo yo, tendrían que ser bien recibidas si respondieran a unas expectativas de aumento del negocio, pero no parece que ese sea el caso.
"El momento es ahora", reza la agresiva campaña publicitaria lanzada por el banco que preside Emilio Botín, pero no da la impresión de su inicitiva esté despertando mucho entusiasmo entre los inversores, ya que los derechos de ampliación cotizan a la baja. En realidad, según he podido deducir por las cifras que se han publicado, podría resultar más interesante vender los derechos y luego comprar las acciones cuando los nuevos títulos comiencen a cotizar en el mercado. Si el ambiente no mejora en las próximas semanas, el precio del Santander podría situarse incluso por debajo de los 4,5 euros que los inversores tienen que pagar por las nuevas acciones. Las viejas están ligeramente por encima de los 6 euros en estos comienzos de semana.
Y el ambiente no ofrece síntomas de ir a mejorar. Ya se sabía que de la cumbre de Washington no se podían esperar grandes cosas. Confirmada la ausencia de grandes novedades, lo que se impone son los datos sobre el avance de la recesión.
El Ibex perdió un 3,77 por ciento en el estreno semanal y luego se ha recuperado un poquito ( un 0,38%) este martes. Aunque a lo largo del día ha tenido momentos peores, al cierre se ha situado en los 8.530 puntos, lo que supone un retroceso de algo más de 300 puntos respecto al cierre del viernes pasado. Del mismo modo que los mercados mundiales no han visto ningún mensaje para la recuperación en el encuentro de la capital norteamericana, tampoco yo veo en el horizonte referencias en las que pudiera basar mis esperanzas de recuperar mis 10.000 euros iniciales. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
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viernes, 14 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: ¿DEBERÍAMOS LEER A MARX LOS INVERSORES?
El presidente norteamericano, George Bush hace una encendida defensa del sistema capitalista y la bolsa de Nueva York se lo premia con una subida de más del seis por ciento. Bush es un hombre de fe, así que las dudas no tienen cabida en su pensamiento: "seis meses de crisis no pueden echar por tierra sesenta años de prosperidad", dijo en la ciudad de los rascacielos. Si además de fe tuviera sensibilidad para lo que ocurre en su propio país, a lo mejor le asaltaban las dudas, porque eso de la prosperidad no parece que llegue a todos por igual. Un dato escalofriante que he leído en estos últimos días es que hace unos 30 años, en los Estados Unidos y en los países desarrollados, las ganancias medias de los altos directivos de las empresas multiplicaban por 36 las ganancias medias de los asalariados. Hoy en día esas ganancias medias de los privilegiados multiplican por más de 500 las ganancias medias de los asalariados.
El aplauso de los inversores de Nueva York al canto de Bush sobre las virtudes del capitalismo me recordó los grandes aplausos que solíamos darle en la fábrica al Presidente del Comité de Empresa. Le llamábamos "Camachín", por hacer una gracieta con el apellido del líder histórico de las Comisiones Obreras. Pero los ingenieros de la planta trataban como mucho respeto a "Camachín", yo creo que en el fondo le admiraban y le temían, porque sabían que podía pararles la cadena de montaje en cuanto se lo propusiera. Tenía buenas dotes para la oratoria. "Todo lo que los obreros necesitamos saber para acabar con la explotación está en Marx", solía gritar con aquella voz poderosa que no necesitaba megafonía para hacerse oir hasta en el último rincón de la nave de ensamblaje. Y uno salía de aquellas asambleas con ganas de preguntar dónde estaba la oficina de alistamiento para asaltar el Palacio de Invierno.
Pensándolo bien, quizás podría decirse que Bush y "Camachín" son dos buenos ejemplos de eso que ahora llaman el pensamiento único, sólo que en direcciones diametralmente opuestas. Yo nunca leí a Marx, pero según parece predijo un colapso general del sistema de producción capitalista y algunos creen que en estas últimas semanas hemos estado muy cerca de ese colapso general. La Cumbre de Washington se ha convocado para buscar recetas que lo eviten.
Mientras tanto, sigue el ambiente de desconfianza en los mercados. La semana anterior, el Ibex 35 cerró en 9.343, 50 puntos, pero el día de ayer, jueves 13 de Noviembre, cerró en los 8.740, lo que significa más de 600 puntos de caída. En lo que va de año el índice lleva perdido un 42 por ciento y mis 10.000 euros iniciales son ahora no más de 7.500.¿Por qué suceden las crisis? ¿Es por exceso de producción o por falta de consumo? ¿Es porque no trabajamos lo suficiente? ¿O es porque trabajamos demasiadas horas, teniendo en cuenta el desarrollo tecnológico actual? En fin, no leí a Marx cuando era un obrero luchando contra la explotación y creo que voy a tener que leerlo ahora que estoy hecho todo un inversor.
¿TENDRÁN LIQUIDEZ SUFICIENTE LOS BOTÍN?
Los ricos también sufren con la caída de las cotizaciones. La inmobiliaria Sacyr está como loca por deshacerse de su paquete en Repsol y la operación puede costarle unas pérdidas de miles de millones de euros. Mientras paseaba por el Parque para Mayores estuve fantaseando un poco con la fortuna ( real o estimada) de los Botín. Por algunos datos que he leído en la prensa, entre Emilio Botín y sus hijos tienen algo así como el 5 por ciento del capital del Santander. Antes de la actual ampliación, ese 5 por ciento significaba un total de 320 millones de acciones, que multiplicadas por 7 euros vienen a ser una fortuna de 2.240 millones de euros. Pero es que hace un año cotizaban al doble, de modo que los Botín han visto reducirse su patrimonio financiero en más de 2.000 millones de euros. Supongo que, como buenos tiburones de estas aguas procelosas, no habrán vendido ni un sólo título para no consolidar pérdidas. Más bien se habrán dedicado a comprar. Ahora tienen la oportunidad de comprar a lo grande porque, de acuerdo con mis matemáticas recreativas, les corresponde el derecho de suscribir 80 millones de nuevos títulos. A razón de 4,5 euros por acción, nos da la bonita cifra de 360 millones de euros. ¿Los tienen o tendrán que pedirlos prestados? Porque ni siquiera llamándose Botín es fácil que alguien disponga de 60.000 millones de las antiguas pesetas para invertirlos así como así, de un día para otro. A lo mejor Don Emilio se lo explicó a Rodríguez Zapatero el otro día, cuando se vieron en La Moncloa. Pero estas cosas están protegidas por el secreto de confesión. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
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miércoles, 12 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: ¿NOS ESTÁ ENGAÑANDO EL GRAN BOTÍN?
La gran sorpresa de la semana la ha dado el Santander, con su gigantesca ampliación de capital. Las bolsas reaccionaron mal a este anuncio, ya que el propio Emilio Botín había negado que el banco necesitase reforzar su solvencia. Le pregunté por el asunto a mi vecina, la financiera, cuando iba a comprar el periódico.
- Todo el mundo conoce la sagacidad de Botín. Negó que fuera a ampliar sus recursos propios para evitar movimientos raros. Estas cosas son como las devaluaciones: se niegan hasta el minuto antes de llevarlas a cabo.
- Pero los inversores no parecen muy contentos. La cotización ha caído con fuerza.
- Es una reacción momentánea, que no tiene nada que ver con la buena situación y las buenas perspectivas de la entidad. Además, Botín ha prometido que mantendrá el dividendo el año que viene-
- ¿Qué es el dividendo?
- ¿Y tú quieres hacer algo en esto de la bolsa sin saber qué es el dividendo? Es lo que reciben los accionistas por cada título que poseen.
Después de este cambio rápido de impresiones con mi vecina, me entregué a mis ejercicios de matemáticas recreativas. Yo la veía demasiado optimista, como si dijéramos rendida a la magia de Botín, que al parecer sacar oro de todo lo que toca. A lo mejor es que trabaja en una de las oficinas del banco cántabro y todavía no me lo ha contado.
Resulta que la ampliación es a razón de una acción nueva cada cuatro antiguas. Como el total de dicha ampliación alcanza la astronómica cifra de 7.200 millones, y el precio ofrecido es de 4,5 euros por título, quiere decirse que se pondrán en circulación 1.600 millones de nuevas acciones, elevando a 8.000 millones el total de títulos emitidos. Según contó hace unas semanas el Consejero Delegado, Alfredo Sáenz, el beneficio que esperan obtener este año se eleva a 10.000 millones. Antes de la ampliación, se deduce un beneficio esperado de 1,56 euros por acción, beneficio que después de dicha ampliación se reduce a 1,25. Se me antoja difícil que pueda mantenerse esa promesa de no variar el dividendo.
Leí en la prensa que para el año que viene los responsables del banco esperan un beneficio de 11.500 millones, pero aún así las ganancias por acción se quedarían en 1,43 euros. Claro que ese recorte del beneficio se puede ver compensado por el precio tan atractivo que se ofrece para comprar las nuevas acciones: 4,5 euros frente a los 7,92 que valían cuando se hizo el anuncio. Espero que los gestores de mi fondo también acudan a la oferta, aunque habrá que ver qué pasa a medio plazo. Supongo que, aplicando una lógica un poco simplista, si el número total de títulos se eleva en un 25 por ciento, el precio o cotización de los mismos debería caer ese 25 por ciento o una cifra aproximada. Por otra parte, está por ver si todos los que tienen derecho a suscribir la ampliación disponen de la liquidez necesaria.
La mayoría de los inversores parece que también se entregaron a los ejercicios de matemáticas recreativas, porque el Santander y otros bancos en cabezaron las pérdidas en el Ibex 35. El lunes se había acercado al nivel de los 9.000 puntos luego de unos recortes moderados y el martes se apuntó un retroceso de más del 4 por ciento, para cerrar en los 8.911 puntos. En el momento en que escribo estas líneas, el índice experimenta una pequeña ganancia, que veremos si se mantiene al final del día. Salud y buena suerte a todos. Y.G.
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sábado, 8 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: DINERO MÁS BARATO
La semana que termina se ha caracterizado, como otras muchas anteriores, por los movimientos bruscos en las cotizaciones. Se supone que todo esto es fruto de las maniobras de los llamados especualadores o de los que actúan a corto plazo. La bolsa había encadenado varias jornadas de subidas, que llegaron a acumular ganancias de hasta el 23 por ciento, pero se producían después de otras tantas de bajadas que acumularon pérdidas por valor de un 20 por ciento. Así casi podríamos decir que no nos movemos del sitio, como el que baila un chotis sobre una baldosa. El Ibex 35 cerró el viernes día 7 en los 9.343 puntos y el viernes anterior había cerrado en los 9.116. Hablamos de 227 puntos, que vienen a ser un poco menos del 3 por ciento.
Lo más sorprendente de todo fue el desplome del jueves día 6, después de un recorte de tipos del 0,50 por parte del Banco Central Europeo. Leí en algún sitio que a los inversores ese recorte les había parecido "demasiado tímido" y por eso vendían. También leí que la institución que dirige el señor Trichet no quería "enviar un mensaje demasiado dramático" procediendo a una rebaja más agresiva. O sea, que, como tantas veces les oí decir a los viejos en la aldea remota, uno nunca sabe cómo acertar. A lo mejor la explicación es que el día anterior, miércoles, la Bolsa de Nueva York había bajado un 5 por ciento, lo cual no puede considerarse como un recibimiento muy cortés para el señor Obama.
El caso es que el precio que el Banco Central Europeo cobra a los bancos por sus préstamos quedó en el 3,25. Esto quiere decir que obtienen el dinero más barato y ellos, a su vez, también pueden prestar más barato: por eso baja el llamado Euríbor, que creo que anda por el 4,7 más o menos. Las hipotecas tardarán algo más en notarlo, según leí en las crónicas periodísticas, aunque como ya no tengo hipoteca casi me preocupa más el rendimiento de los ahorrillos, que se supone que bajará si los bancos también cobran menos por lo que prestan. ¿Qué debo hacer? Ya se ha visto lo que pasó con mis 10.000 euros colocados en un fondo que más o menos evoluciona a la par que el Ibex. Y con la inflación en el 3,5 ó más, el dinero del banco se va encogiendo y uno no puede escapar a la sospecha de que en el futuro será nada o casi nada. Dinero llama a dinero, decían los viejos en la aldea remota, pero lo mucho a lo poco. Es decir, que los caudales tienden a ir hacia los que ya acumulan más caudales, mientras los "descamisados" siempre corremos el riesgo de quedarnos sin nada, aun cuando tratemos de estar ojo avizor. Salud y buena suerte a todos. Y.G.
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domingo, 2 de noviembre de 2008
EL DIARIO DE UN INVERSOR NOVEL: CÁLCULOS Y DUDAS
El tiempo lluvioso y un poco desapacible de estos últimos días ha dejado desierto el Parque para Mayores. El sordo murmullo de las hojas caídas al pisarlas es casi la única compañía que uno puede encontrar en sus arenosos paseos. Al otro lado del parque está la biblioteca del barrio, que sería un buen refugio para la lectura, pero no para la charla o las confidencias ya que la obligación de guardar silencio es vigilada a rajatabla. Tampoco quería pasarme por la oficina del banco, por miedo a que el asesor de clientes fuera a pensar que le hago perder su precioso tiempo con mis cuitas. Así que me dediqué a repasar por mi cuenta algunas de las últimas noticias mientras hacía un poco de ejercicio.
La más impactante de todas era sin duda la llegada de la temida recesión, después de 15 años de crecimiento ininterrumpido. Nada es eterno. Y a los datos publicados por el Banco de España -que aún deben ser confirmados por el Instituto de Estadística- vino a sumarse luego una catarata de pronósticos en el sentido de que la recuperación no llegará hasta 2.010 y el paro podría alcanzar la tasa del 15 por ciento de la población activa.
Me pregunto si estos malos augurios y realidades están ya incluídos -los cronistas de bolsa dicen "descontados"- en las cotizaciones. Porque este mes de Octubre ha sido de los peores, un mes para olvidar, en el que la caída otoñal de las hojas se ha visto acompañada por fuertes descensos en el precio de las acciones. El Ibex 35 ha perdido más de un 17 por ciento, aun contando con la subida de más de un 9 conseguida en la última semana. ¿Será el mes de Noviembre igual de malo? Es difícil que alguien pueda saberlo, pero trato de poner al mal tiempo buena cara y me inclino a pensar que no. Naturalmente no soy capaz de aportar dato o análisis objetivo alguno, sólo mi propia corazonada.
Los diez mil euros iniciales, después de los muchos sustos y alguna euforia de las últimas semanas, se han reducido a unos 7.700. El Índice principal de la bolsa española cerró el viernes día 31 de Octubre en los 9.116 puntos, lo que representa un retroceso del 23 por ciento respecto al nivel que tenía cuando hice mi "entrada triunfal" en la oficina del banco para colocar una parte de mis ahorrillos en el fondo de renta variable. Trato de calcular cuánto tendría que subir la bolsa para enjugar las pérdidas acumuladas y llego a la conclusión de que haría falta una subida del treinta por ciento. ¿En cuánto tiempo podría producirse esa subida? Tampoco es fácil que nadie pueda dar una respuesta aproximada, pero me aferro a la esperanza de que sea en menos de dos años.
Si no estoy mal informado, el Ibex 35 arrancó con un valor de mil puntos en 1.989 y está ahora ligeramente por encima de los nueve mil puntos. Esto quiere decir que se ha multiplicado por nueve en 20 años, o sea, a una rentabilidad media anual del 10 por ciento. A esa tasa de incremento el valor de una inversión, según mis cálculos de la vieja, se dobla cada siete años aproximadamente. De manera que, si la rentabilidad media en los próximos ejercicios es similar a la de las dos décadas anteriores, mis actuales 7.700 euros habrá vuelto a ser 10.000 dentro de unos dos años. ¿Por qué? Pues porque, según he leído, los mercados bursátiles anticipan lo que va a suceder y, por tanto, cabe pensar que subirán con fuerza antes de que esté en marcha la nueva fase de crecimiento económio, que se espera para la segunda mitad de 2.010. Claro que para entonces los 10.000 euros de marras, puestos en letras del Tesoro o en imposiciones a plazo fijo se habrían convertido en casi 11.000. Así que más difícil todavía: para no salir trasquilado en mi aventura con la renta variable frente a la renta fija necesito una subida del Ibex de casi el 40 por ciento en los próximos tres años.
Elucubraciones mentales, pues, cuentos de la lechera para escapar de la melancólica soledad de este parque otoñal alfombrado de hojas secas. Y para evadirme de las preguntas más inmediatas y acuciantes: ¿Será Noviembre igual de malo que Octubre? ¿Seguiremos cayendo o ya hemos tocado suelo? Salud y buena suerte a todos. Y. G.
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Yago Gardel
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