La semana ha comenzado mal en los mercados de valores. El lunes hubo bajas generalizadas, aunque no alarmantes y en España las acciones más castigadas fueron las de los bancos. Al parecer los inversores temen que todas las entidades financieras, antes o después, se vean obligadas a seguir el mismo camino que el Santander, es decir, aprobar ampliaciones de capital. Estas ampliaciones, supongo yo, tendrían que ser bien recibidas si respondieran a unas expectativas de aumento del negocio, pero no parece que ese sea el caso.
"El momento es ahora", reza la agresiva campaña publicitaria lanzada por el banco que preside Emilio Botín, pero no da la impresión de su inicitiva esté despertando mucho entusiasmo entre los inversores, ya que los derechos de ampliación cotizan a la baja. En realidad, según he podido deducir por las cifras que se han publicado, podría resultar más interesante vender los derechos y luego comprar las acciones cuando los nuevos títulos comiencen a cotizar en el mercado. Si el ambiente no mejora en las próximas semanas, el precio del Santander podría situarse incluso por debajo de los 4,5 euros que los inversores tienen que pagar por las nuevas acciones. Las viejas están ligeramente por encima de los 6 euros en estos comienzos de semana.
Y el ambiente no ofrece síntomas de ir a mejorar. Ya se sabía que de la cumbre de Washington no se podían esperar grandes cosas. Confirmada la ausencia de grandes novedades, lo que se impone son los datos sobre el avance de la recesión.
El Ibex perdió un 3,77 por ciento en el estreno semanal y luego se ha recuperado un poquito ( un 0,38%) este martes. Aunque a lo largo del día ha tenido momentos peores, al cierre se ha situado en los 8.530 puntos, lo que supone un retroceso de algo más de 300 puntos respecto al cierre del viernes pasado. Del mismo modo que los mercados mundiales no han visto ningún mensaje para la recuperación en el encuentro de la capital norteamericana, tampoco yo veo en el horizonte referencias en las que pudiera basar mis esperanzas de recuperar mis 10.000 euros iniciales. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
3 comentarios:
Señor Gardel, perdone que no comente la presente entrada. Este es un mensaje de socorro para que me dé ánimos o me explique qué le está pasando al Santander, porque a este paso no va a merecer la pena ir a la ampliación. Las acciones antiguas van a estar más baratas.
Ya sé que usted es un inversor novel, pero necesito que alguien me reanime y, de paso, si puede reanimar a los mercados, mejor.
El marido de su vecina.
Bueno, querido vecino. Es evidente que la ampliación del Santander va camino de ser un bonito fracaso, al menos desde el punto de vista de los accionistas minoritarios. A mi juicio, lo mejor habría sido vender los deredchos y luego, con el producto de estos derechos, comprar acciones en el mercado cuando entren las nuevas. Si no estoy mal informado, el número de títulos nuevos asciende nada menos que a 1.600 millones y cuando comiencen a cotizar habrá un descuento automático en el precio equivalente al porcentaje de la ampliación. Si esto es así, y con las acciones a día de hoy en 5,41 euros, los títulos del Santander estarán por debajo de 4,5 euros en cuanto entren en la bolsa las acciones de la ampliación.
Mi recomendación es que compr los títulos entonces,aunque sólo sea fiando el destino de su inversión a la rentabilidad por dividendo. Botín y los supyos ha n prometido mantener la retribución al accionista en 0,70 euros por acción. Veremos si pueden cumplir esa promesa.
Cordiales saludos y presente mis respetos a su señora, con quien tengo el placer de compartir algún rato en el Parque para Mayores.
Muchas gracias y espero que el placer que comparte con mi señora se limite al de doctas conversaciones sobre temas financieros.
El marido de su vecina.
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