La gran sorpresa de la semana la ha dado el Santander, con su gigantesca ampliación de capital. Las bolsas reaccionaron mal a este anuncio, ya que el propio Emilio Botín había negado que el banco necesitase reforzar su solvencia. Le pregunté por el asunto a mi vecina, la financiera, cuando iba a comprar el periódico.
- Todo el mundo conoce la sagacidad de Botín. Negó que fuera a ampliar sus recursos propios para evitar movimientos raros. Estas cosas son como las devaluaciones: se niegan hasta el minuto antes de llevarlas a cabo.
- Pero los inversores no parecen muy contentos. La cotización ha caído con fuerza.
- Es una reacción momentánea, que no tiene nada que ver con la buena situación y las buenas perspectivas de la entidad. Además, Botín ha prometido que mantendrá el dividendo el año que viene-
- ¿Qué es el dividendo?
- ¿Y tú quieres hacer algo en esto de la bolsa sin saber qué es el dividendo? Es lo que reciben los accionistas por cada título que poseen.
Después de este cambio rápido de impresiones con mi vecina, me entregué a mis ejercicios de matemáticas recreativas. Yo la veía demasiado optimista, como si dijéramos rendida a la magia de Botín, que al parecer sacar oro de todo lo que toca. A lo mejor es que trabaja en una de las oficinas del banco cántabro y todavía no me lo ha contado.
Resulta que la ampliación es a razón de una acción nueva cada cuatro antiguas. Como el total de dicha ampliación alcanza la astronómica cifra de 7.200 millones, y el precio ofrecido es de 4,5 euros por título, quiere decirse que se pondrán en circulación 1.600 millones de nuevas acciones, elevando a 8.000 millones el total de títulos emitidos. Según contó hace unas semanas el Consejero Delegado, Alfredo Sáenz, el beneficio que esperan obtener este año se eleva a 10.000 millones. Antes de la ampliación, se deduce un beneficio esperado de 1,56 euros por acción, beneficio que después de dicha ampliación se reduce a 1,25. Se me antoja difícil que pueda mantenerse esa promesa de no variar el dividendo.
Leí en la prensa que para el año que viene los responsables del banco esperan un beneficio de 11.500 millones, pero aún así las ganancias por acción se quedarían en 1,43 euros. Claro que ese recorte del beneficio se puede ver compensado por el precio tan atractivo que se ofrece para comprar las nuevas acciones: 4,5 euros frente a los 7,92 que valían cuando se hizo el anuncio. Espero que los gestores de mi fondo también acudan a la oferta, aunque habrá que ver qué pasa a medio plazo. Supongo que, aplicando una lógica un poco simplista, si el número total de títulos se eleva en un 25 por ciento, el precio o cotización de los mismos debería caer ese 25 por ciento o una cifra aproximada. Por otra parte, está por ver si todos los que tienen derecho a suscribir la ampliación disponen de la liquidez necesaria.
La mayoría de los inversores parece que también se entregaron a los ejercicios de matemáticas recreativas, porque el Santander y otros bancos en cabezaron las pérdidas en el Ibex 35. El lunes se había acercado al nivel de los 9.000 puntos luego de unos recortes moderados y el martes se apuntó un retroceso de más del 4 por ciento, para cerrar en los 8.911 puntos. En el momento en que escribo estas líneas, el índice experimenta una pequeña ganancia, que veremos si se mantiene al final del día. Salud y buena suerte a todos. Y.G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
1 comentario:
Querido señor Gardel:
Yo soy un accionista del Banco Santander, del Santander Central Hispano o como quiera llamarse, porque con tantos cambios ya no sé ni lo que tengo. Hombre, sé que mi cartera de títulos del Santander tiene bastantes menos ceros que la del señor Botín, pero ¡que se fastidie el señor Botín que no es yo!
Aún así, he echado cuentas y a mí me salen optimistas. Aunque lógicamente bajarán los dividendos porque habrá 1.800 millones de bocas más que alimentar con el mismo pastel o un poquito más grande, y aunque los especuladores (¿y quién no lo somos?) se hayan enfadado y hayan tirado las acciones, me parece que comprar las nuevas casi a mitad de precio tiene que ser un buen negocio. Está claro que algún día la crisis terminará y el Santander volverá a sus antiguos niveles (al menos, lo deseo fervorosamente como comprenderá).
Lo que siento es no tener más dinero para comprarle más cromos a don Emilio. Ya sabe lo que dicen en Bolsa, y si no se lo cuento yo: los profesionales compran cuando baja, no cuando está alta ese es el momento de vender.
Y además, me parece a mí que si por cada cuatro acciones viejas te venden una nueva ¿no sería lógico que a última hora los barandilleros y especuladores de mayor alcurnia se lanzasen a comprar acciones viejas para hacerse con las nuevas?
Reciba un cordial saludo del marido de su vecina.
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