Si le debes un millón al banco, tienes un grave problema; pero si le debes mil millones, el grave problema es del banco y no tuyo. Esta parece haber sido la indeclinable divisa con la que Luis Del Rivero, que empezó su larga carrera profesional como ingeniero de caminos, ha construído su imperio empresarial. Un imperio levantado con inteligencia, sagacidad y muchas deudas con los bancos, que le concedían los créditos casi sin preguntar, por su cara bonita y también por sus buenos contactos políticos con el poder.
Ahora, con las bolsas cayendo, el negocio del ladrillo paralizado y los intereses corriendo, el imperido de Del Rivero ha demostrado tener los pies de barro. La deuda (18.000 millones de euros) es literalmente como un dogal que progresivamente se va apretando alrededor del cuello de Sacyr-Vallehermoso. Estoy convencido de que Del Rivero habrá ido a sus contactos políticos, a sus valedores dentro del Consejo de Ministros, con la amenaza de presentar la suspensión de pagos si no le dejaban seguir adelante con la operación urdida para vender a la petrolera rusa Lukoil su 20 por ciento en Repsol.
El Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha visto cogido entre dos fuegos: si dice rotundamente no a la operación, Sacyr-Vallehermoso se va al garete y puede provocar otras caídas en cadena, como un bonito castillo a base de fichas de dominó; y si dice que sí, tendrá que ir al Congreso a dar explicaciones y allí le estarán esperando los portavoces del PP para scarle los colores delante de todo el mundo.
A los minoritarios (doy por supuesto que mi fondo tiene un cierto porcentaje de acciones de Repsol, todavía no me han mandado el primer informe trimestral) nadie nos va a dar una explicación. Porque lo más asombroso de todo es que las acciones de Repsol, a efectos del acuerdo que se esta fraguando con Sacyr, La Caixa, la Mutua Madrileña y otros peces gordos, se van a valorar a unos 27 euros, es decir, al doble de su precio actual en el mercado. A ese precio, todos desearíamos vender, aunque sólo fuera para volver a comprar luego más barato. Y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, con el ex-comunista Julio Segura al frente, debería obligar a los rusos a lanzar una oferta pública de adquisición. Pero doctores tiene la Santa Madre Iglesia. Y no dudo de que esos doctores ( los despachos de abogados que trabajan para los peces gordos) habrán estudiado bien los recovecos de la ley para no tener que lanzar esa OPA.
Mientras tanto, mis 10.000 euros iniciales (que nadie me había prestado, menos mal) son ahora menos de 7.000. Estoy atrapado, pero trato de divertirme aderezando mi desayuno con los sesudos análisis de los periódicos "salmón". El Ibex 35 ha cerrado este viernes, día 21, en los 7.994 puntos. Son 858 puntos menos que el cierre de la semana anterior. En lo que llevamos de año el índice principal de la Bolsa española lleva perdido un 47,88 por ciento. Creo que es el peor ejercicio desde que arrancó este índice, que va para veinte años. Si tuviera coraje, iría al banco y daría la orden de comprar más, pero temo que los peces gordos, en uno de sus juegos de ambición, gloria y miseria, me devoren de una sola centellada. Salud y buena suerte a todos. Y. G.
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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