viernes, 26 de octubre de 2007

FLOWER SIX: EN EL DEBATE DE PRESUPUESTOS

A veces me aburro de mi voluntaria condición de vigilante de los planes municipales para el asfaltado de calles. Y todavía me resisto a matar la mañana en los parques alimentando a las palomas, esas repugnantes ratas aéreas. En realidad, no sólo me resisto, sino que detesto una actividad tan dañina para el equilibrio ecológico de nuestras ciudades. Así que tengo que hacer ímprobos esfuerzos de imaginación en busca de nuevos horizontes ( que por cierto no pueden ser muy lejanos, por las razones que ya conté en artículos anteriores.)

Y de pronto se me ocurrió que estaría bien asistir a un debate parlamentario. No me fue muy difícil conseguir una invitación para el debate de totalidad del proyecto de Presupuestos para 2008. ¿Qué es un debate de totalidad? Bueno, para decirlo con pocas palabras, es cuando el Parlamento decide si acepta a trámite o no un proyecto presentado por el Gobierno. En los debates de Presupuestos los gobiernos siempre se la juegan, porque si las cuentas son rechazadas hay que convocar elecciones anticipadas. No es una cosa frecuente, pero a veces sucede, por ejemplo en 1.995, siendo Presidente del Gobierno Felipe González. Y lo curioso fue que el Ministro de Economía era el mismo que hay ahora, pero doce años más jóven y menos calvo.

Este año había nada menos que seis enmiendas a la totalidad, es decir, grupos parlamentarios que quieren echar abajo el proyecto del Gobierno. Así que la cosa se presentaba emocionante, porque los socialistas sólo contaban con el respaldo de los nacionalistas del PNV y la mayoría de los integrados en el Grupo Mixto. Si acudían a votar todos los diputados - cosa que , al parecer, tampoco es muy frecuente - el resultado final podía ser un apretadísimo 176 contra 174. Queridos amigos, os parecerá mentira, pero en algún momento creí percibir en la tribuna de invitados casi tanta emoción e incertidumbre como en una final copera. Alguien comentó a mi lado: "aquí va a perder el que menos se espabile en movilizar una buena flota de ambulancias". Lo de las ambulancias era una exageración, claro, pero hacía referencia a los diputados que pudieran estar enfermos en una y otra parte del Hemiciclo. A Pedro Solbes podía pasarle lo mismo que le ocurrió en Octubre del 95.





90 TRAILERES VIAJANDO DE FRANKFURT A MADRID



Tuve que madrugar un poco más de la cuenta, pero valió la pena.A las nueve menos cinco de la mañana, después de pasar por el arco detector de metales, estaba en mi asiento y a las nueve menos un minuto Manuel Marín le estaba pidiendo a todo el mundo que ocuparan sus escaños porque iban a empezar. El Presidente del Congreso ha vivido muchos años en Europa, en la capital comunitaria, y se le han pegado algunas de las buenas costumbres de nuestros vecinos. Por ejemplo, la puntualidad, que aplica con una precisión digna del Reloj Astronómico que se exhibe en el salón que llaman de los Pasos Perdidos. El caso es que a las nueve Solbes estaba en la Tribuna explicando las bondades de su proyecto. Perecía muy dueño de sí mismo, ajeno por completo a la presión por la incertidumbre del resultado, muy seguro del terreno que pisaba. Me costaba un cierto trabajo seguirle, porque la megafonía no es muy buena, Solbes habla bajito y yo voy un poco duro de oído. Pero de pronto capté una cifra que me hizo volar muy lejos y muy atrás en el tiempo: El Presupuesto de Gastos consolidado asciende a la cantidad de 350.000 millones de euros. Bueno, primero explicaré qué quiere decir consolidado: a groso modo, es la suma del Presupuesto del Estado más el de la Seguridad Social.



Y ahora explico por qué la imaginación me llevó muy lejos y muy atrás en el tiempo. Desde pequeñito he tenido dos grandes pasiones: los camiones y hacer cuentas de cabeza. Como diría Groucho Marx, si estas pasiones no os gustan, también tengo otras, pero de ellas se irá hablando en futuras entregas. El caso es que me pregunté ¿cuántos camiones harían falta para transportar tanto dinero? Primero pensé en calcularlo en unidades de euro, pero lo descarté enseguida porque tantos camiones con tanto peso circulando a toda pastilla, desde Frankfurt a Madrid, para llegar a tiempo de evitar un colapso de la economía por falta de liquidez podían dañar gravemente las autopistas. Luego pensé en los billetes de 500, pero enseguida caí en la cuenta de que presentaban dos graves inconvenientes: los conductores podían ser detenidos al cruzar las fronteras y encima no los aceptan en ningún sitio. Asi que me decidí por los billetes de 100 euros. Son cómodos de llevar en la cartera, no resultan nada sospechosos y nadie puede negarse razonablemente a aceptarlos, salvo que uno quiera usarlos para cualquier minucia.

Supuse que un billete de 100 pesará lo mismo que los antiguos y queridísimos billetes verdes, de modo que un millón ya no equivale a un "kilo", sino a diez. O sea, que estábamos ante una masa monetaria de tres millones y medio de kilos. Un trailer grande puede transportar unos 40.000 kilos, así que la conclusión final fue que harían falta unos 90 traileres. No me parecieron demasiados y consideré que, tanto la Gendarmería francesa como la Guardia Civil española, podrían asumir sin problemas el coste de escoltarlos para evitar asaltos. Esta idea del asalto me llevó al famoso tren correo de Glasgow, de modo que decidí dar por terminada mi excursión al pasado conviniendo con Guillermo De la Dehesa - antiguo alto cargo del Ministerio de Economía - en que la vida sería más fácil, y habría menos tentaciones y menos delincuencia, si fuéramos capaces de acabar con el dinero de papel y nos manejáramos sólo con el dinero de plástico.



RECORDANDO A SWANN



Cuando regresé al Hemiciclo el debate había avanzado bastante, pero no se había calentado nada, porque Solbes es un hombre tranquilo y prefirió no darse por enterado cuando el líder de la oposición le dijo que era un pusilánime y un mandado. Un veleta al albur de los caprichos de su jefe y de sus compañeros de gabinete. El hombre de las arcas públicas le había respondido con alguna ironía fina y ahora estaban enzarzados en una pelea por el estado de la despensa presupuestaria cuando llevaron a cabo el traspaso de poderes en mayo de 2004. Rajoy se mostraba muy indignado porque Solbes había dicho que la despensa no sólo estaba vacía, sino que además no se había pagado la última compra. El Vicepresidente le contestó que el problema consistía en que él-Solbes- sí estaba dispuesto a reconocer los datos positivos de la herencia que le habían dejado los populares, mientras que éstos parecían creer que el mundo se había hecho cuando llegaron al poder y no reconocían el esfuerzo de saneamiento llevado a cabo durante la última etapa de los gobiernos socialistas.
Esta esgrima dialéctica me hizo recordar un pasaje de "En busca del tiempo perdido", cuando el narrador describe el dolor y la agitación que los celos provocan en el protagonista. Estoy citando de memoria, pero lo que viene a decirnos Proust es que Swann - su personaje - quiere creer o necesita sentir que él es el único y verdadero amante que ha tenido su Odette, negándose a comprender que todo amante no es sino un eslabón más de la larga cadena de amantes que pasaron y de los que vendrán en el futuro. Esta historia sobre la fugacidad del amor - "es tan corto el amor y es tan largo el olvido", dice un verso de Neruda - me puso un poco melancólico hacia el final de la mañana. Desde la Tribuna, Durán i Lleida estaba ahora piropeando al hombre de las cuentas: "usted ha sido un muro de contención frente a las pretensiones de otros miembros de su Gobierno". Según supe luego, el Presidente se había enfadado por estos piropos mientras que a él sólo le llovían improperios. Ya se ve que los celos son un material de primer orden no sólo para la literatura.

BALANZAS O "ROMANA"

Después de comer, asistí al forcejeo de los nacionalistas catalanes para que el Gobierno se avengaa publicar lo que llaman las balanzas fiscales. Según creí intuir, sienten celos o envidia por el favorable régimen fiscal que la Constitución reconoció a los vascos. Alguno de los portavoces llegó a decir que esta situación les tiene estrangulados. ¿ Y qué son las balanzas fiscales ? Presuntuoso sería, por mi parte, tratar de explicarlo; y más teniendo en cuenta que el Gobierno se aferra a las dificultades del método de cálculo para no darlas a conocer. Pero, en esencia, puede decirse que la balanza fiscal es la diferencia, a favor o en contra, entre lo que se aporta al presupuesto común y lo que se recibe. Los catalanes creen que aportan demasiado, no como individuos, pero sí como territorio. El problema es que si cada territorio quiere recibir lo mismo que aporta, o quiere decidir por su cuenta cuánto aporta y cuánto se queda, desaparecería una de las funciones principales de un Estado moderno, que no es otra que la de redistribuir la riqueza y compensar a los territorios menos favorecidos.
Los portavoces forcejeaban, exigían, advertían e incluso amenazaban, pero Solbes iba a lo suyo y oía lo de las balanzas fiscales como el que oye llover. Ni caso. La escena me transportó de nuevo hacia el pasado y vi a aquellos vendedores ambulantes que llegaban al pueblo armados con sus "romanas", aquellas básculas manuales cuya precisión podía ser la misma que la de una escopeta de ferias. Las mujeres protestaban, que no me ha pesado usted bien estas naranjas, pero acababan pagando lo que decían el hombre y su "romana". La sisa no escandalosa ha sido siempre la clave del éxito en el comercio al por menor. Ahora suelo ir mucho a la galería comercial del barrio y veo las básculas electrónicas que marcan hasta los gramos, pero cuando uno pide un kilo de uvas, por ejemplo, primero se lo envuelven en un papel de estraza y luego lo pesan. De modo que pagas el papel al precio de las uvas. Todo el mundo tiene que vivir y seguramente no puede ser de otra manera.
Antes de la votación - ganada por el Gobierno con un márgen más amplio del que se esperaba por la mañana - Solbes y los distintos portavoces hablaron de muchas otras cosas, entre ellas el cambio climático y las inversioens medioambientales. Yo volví a casa tratando de calcular a cuánto ascendería la partida necesaria para restablecer el equilibrio ecológico y la limpieza de aceras en nuestras ciudadaes, reduciendo la población de palomas, digamos, a una décima parte de la actual. Pero no llegué a ninguna conclusión, porque me quedé dormindo en mi querido tren de cercanías. Salud a todos y buena suerte.

Yago Gardel





miércoles, 17 de octubre de 2007

FLOWER FIVE : ¿QUIEN GANARÁ LAS ELECCIONES?

Para finales de este mes de Octubre está prevista una nueva entrega de las encuestas del CIS sobre intención de voto. Según todos los datos que se han ido conociendo en las últimas semanas, el Centro de Investigaciones Sociológicas pronosticará un empate técnico entre populares y socialistas.
¿ Qué es un empate técnico? Pues es aquella situación en que la ventaja de uno de los partidos sobre el otro apenas supera uno o dos puntos, y por tanto el propio márgen de error estadístico de la encuesta impide atribuir la victoria o la derrota con seguridad matemática. Durante toda la legislatura, con diferentes oscilaciones según las coyunturas políticas de cada momento, el PSOE ha ido por delante en las preferencias electorales, pero en las Elecciones Locales del pasado mes de mayo saltó la sorpresa y el Partido Popular consiguió el primer puesto en número de votos. Este dato tiene importancia, pero tampoco es definitivo, porque una cosa son las Elecciones Municipales y otra las Elecciones Generales.

Lo cierto es que a partir de los resultados del mes de Mayo, se ha generalizado la impresión de que los resultados en las elecciones del próximo mes de marzo van a ser muy ajustados, con una diferencia de entre 10 y 15 diputados a favor de uno u otro. A día de hoy, el Partido Socialista tiene 16 diputados más que el Grupo Popular, mejor dicho 17, porque los conservadores sufrieron la baja de un diputado valenciano que se pasó al Grupo Mixto. Y las Ejecutivas de los dos grandes partidos nacionales trabajan con el convencimiento de que la victoria o la derrota se la van a jugar en una docena de provincias donde pueden ganar o perder un diputado. Territorios como Guadalajara, Soria o Teruel, donde se eligen tres representantes, de manera que un sólo voto de diferencia puede inclinar la balanza.

EL OPTIMISMO DE RAMON JAUREGUI

Sin embargo, no todos los dirigentes ni todos los analistas aceptan esta idea del márgen tan estrecho en los comicios. Ramón Jáuregui, el portavoz socialista en la Comisión Constitucional del Congreso, decía esta semana que está convencido de que la victoria socialista en Marzo de 2008 será por 6 ó 7 puntos de ventaja. Eso elevaría la diferencia actual a unos 25 diputados; y dejaría a los socialistas muy cerca de la mayoría absoluta. Jáuregui tiene una dilatadísima trayectoria política, fue Vicelehendakari durante bastantes años y posee una de las cabezas mejor amuebladas y más brillantes del Grupo Socialista, de modo que debemos suponer que maneja buena información. Su razonamiento era el siguiente: a medida que vaya calando en la opinión pública que puede ganar el PP con Mariano Rajoy a la cabeza, se producirá una movilización más intensa de los sectores sociales que duda entre la abstención y el voto a los socialistas. Esta movilización ya se produjo, de forma espectacular e inesperada, en Marzo de 2004: aproximadamente un millón y medio de personas que habían decidido abstenerse, cambiaron de idea y acudieron a las urnas para castigar al partido de la derecha por el comportamiento de sus gobernantes durante aquellos días trágicos.

¿HAY MOTIVOS PARA LA MOVILIZACIÓN ?

Siempre es posible que surjan acontecimientos o circunstancias no previstas capaces de causar un vuelco de última hora en el electorado, aunque debemos confiar y desear que nuestro país no tenga que enfrentarse de nuevo a situaciones como la que sufrió a partir del 11 de Marzo de 2004. Y por tanto, en una situación de normalidad, la teoría de Jáuregui - y por ahí apuntará el grueso de la propaganda socialista a lo largo de los próximos meses - es que la gestión del Gobierno en esta Octava Legislatura ha sido extraordinariamente fructífera y la sociedad finalmente debería reconocerla y premiarla con su voto. La economía - nos dirán - ha ido como un cohete, se han creado millones de puestos de trabajo ( bien es verdad que mal pagados y muchas veces precarios, ) se han ampliado los derechos individuales, se ha creado otro pilar del llamado Estado del Bienestar con la Ley de Ayuda a las personas dependientes, se ha consolidado lasituación financiera de la Seguridad Social y se ha conseguido un cierto superávit en las cuentas públicas.

Todo eso es verdad, como es verdad que se ha mejorado el Salario Mínimo ( aunque sin grandes alegrías ) y se ha rebajado un poco el Impuesto sobre la Renta, pero también es verdad que al Gobierno se le ha visto a veces el plumero electoralista: por ejemplo, el caprichoso anuncio de los 2.500 euros por hijo nacido o adoptado, la desgravación del alquiler en el IRPF, cuando lo habían rechazado el año anterior al aprobar la ley, o las medidas para facilitar el acceso a la vivienda, que en esencia estaban ya en vigor y las empaquetan de nuevo para anunciarlas a bombo y platillo.

LA CUESTION TERRITORIAL

¿Y qué decir de las reformas estatutarias? En repetidas ocasiones ha dado la impresión de que el Gobierno no tenía o había perdido el sentido del Estado, que no sabía plantarse y decir "por ahí no paso". Ya fue un sapo muy difícil de tragar que el grupo mayoritario aceptase - en una Ley Orgánica - la definición de Cataluña como una nación. El Estatuto emana de la Constitución, y si la Constitución ya dice que España está formada por nacionalidades y regiones, ¿ a qué demonios viene andar jugando con eso? Y si Cataluña, como todo el mundo sabe y elogia, es una Comunidad bilingüe, ¿ cómo es posible que el Gobierno Central y los socialistas hayan aceptado que el catalán sea la única lengua "vehicular" de la enseñanza? Las consecuencias van a ser nefastas. ¿ Y cómo es posible que desde el Gobierno Central el Sr. Rodríguez Zapatero no haya sido capaz de decirles a nuestros insaciables nacionalistas : señores, dedíquense a gestionar las competencias que ya tienen, que son muchas - a lo mejor demasiadas - preocúpense de los problemas reales que afectan a sus ciudadanos y olvídense de más competencias, más transferencias, más reformas y más zarandajas, porque un Estado no puede estar cambio su estructura institucional y política cada 20 ó 25 años?.

Y si en el caso de Cataluña, la debilidad del discurso político de los socialistas fue lamentable, en el caso de Andalucía fue patética. Hicieron, en el prámbulo del nuevo Estatuto andaluz, una redacción que no aprobaría un exámen de primaria, con tal de hablar de Andalucía como una nación. Asimismo resultó patético e imperdonable que muchos artículos del Estatuto andaluz estuvieran copiados, literalmente copiados con sus puntos y sus comas, del Estatuto catalán. Difícil resulta imaginar un ejercicio más acabado de ese defecto tan español que es la envidia, esa dolorosa pulsión del alma que el lenguaje popular ha definido con insuperable contundencia: si culo veo, culo quiero.

A última hora, con las urnas perfilándose ya en el horizonte, el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero parece haber recuperado una cierta firmeza en el discurso para afrontar el desafío político que insiste en plantear el Lehendakari Ibarreche. Pero a lo peor es ya un poco tarde y muchos electores pueden pensar que el Gobierno merece un voto de castigo, a pesar de los indudables resultados de su gestión en el terreno económico y social, por no haber dejado las cosas claras desde el principio en asuntos que son esenciales y por haber ido demasiado lejos en el intento de dar satisfacción a unos nacionalistas que, por definición, siempre se quejan, nunca tienen bastante, y nunca están cómodos dentro de las costuras de España.

En cualquier caso, yo me inclino a creer que- una vez puestos en la balanza los pros y los contras - el Partido Socialista conseguirá la victoria. Nadie puede vender la piel del oso antes de matarlo, y es evidente que lo va a tener muy difícil y además siempre existe el riesgo de que ocurra algo sorpresivo o impactante que trastoque todos los planes. Pero, como en los viejos combates de boxeo, el campeón retendrá el título porque el aspirante tampoco ha hecho méritos para arrebatárselo. Salud a todos y buena suerte.

Yago Gardel

domingo, 14 de octubre de 2007

FLOWER FOUR : PASANDO PAGINA ( EN TREN DE CERCANIAS DOS )

Otro motivo de queja que tenía yo contra los trenes de dos pisos ( aunque esta no llegué a contársela a Mercé Sala ) era la desaparición de los brazos de los asientos. Puede que alguien me tome por un sibarita, ya que este elemento parece un tanto impropio del mobiliario tan austero que se estila ahora en los coches de metro y cercanías. Pero existía en los trenes anteriores y era realmente cómodo cuando uno quería leer o echar un sueñecito. Me costó bastante adaptarme a la nueva situación: las posaderas me dolían por culpa de los asientos ( Mercé Sala había dicho que eran así para resistir mejor las agresiones de los gamberros; ) y me dolía la espalda al cabo de un rato leyendo el periódico sin un sitio donde apoyar los codos.

Estos defectos o errores de diseño siguen sin resolverse, y mucho me temo que no se resolverán en el futuro. Pero a todo se acostumbra uno y aquí me tenéis, viajando cada día en cercanías y desarrollando todo tipo de estrategias para tratar de hacer el trayecto sentado y no de pie, que eso sí que es el colmo de la incomodidad.

PASANDO PAGINA ( ESTA VEZ EN LA VIDA )

Toda esta historia de los trenes de cercanías - 35 años viendo cambiar el paisaje y el paisanaje desde sus ventanillas - se me vino a la cabeza mientras reflexionaba sobre el impacto que recibe uno cuando le anuncian que está incluído en un ERE, o sea, un Expediente de Regulación de Empleo. Los hay mejores y peores. Yo he tenido la suerte, creo, de pillar uno de los mejores, uno de esos que no dejan a nadie abandonado a su suerte en la cuneta, como dijo José Luis Rodríguez Zapatero refiriéndose a los planes de la SEPI ( La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales ) para los astilleros. Pero lo cierto es que te mandan a casa y te ponen ante el dilema de qué hacer con tu vida a partir de la prejubilación. Demasiado jóven para resignarse a la inactividad; y demasiado viejo para pelear por una nueva ocupación en el mercado laboral. La gente te dice: ahora podrás hacer todo lo que antes no podías porque estabas trabajando. Pero esto sólo es verdad a medias, porque algunas aficiones, como la de viajar, exigen dinero ; y la prejubilación , para decirlo con pocas palabras, te cubre las necesidades pero no los caprichos.

La edad media a la que se jubilan, o nos jubilamos, los trabajadores españoles está en 63,5 años. Quiere decirse que a los prejubilados nos adelantan ese momento en algo más de 11 años. Desde un punto de vista económico y social constituye un auténtico despilfarro, pero las empresas y el Gobierno no han encontrado otra fórmula mejor para aligerar y rejuvenecer las plantillas. Desde el punto de vista individual, en cambio, puede ser una oportunidad para una vida más relajada y más placentera, si te acompaña la suerte. Primero, que las condiciones de la prejubilación sean económicamente aceptables; y segundo, que consigas encontrar algún tipo de actividad, compatible con la prejubilación, que te reporte algún dinerito con el que pagarte los caprichos. Ahí radica, a mi modo de ver, la diferencia entre una vida rutinaria y otra más o menos feliz. Como decía en mi primera entrada en este cuaderno de bitácora, yo tiendo siempre a ver la botella medio llena, de modo que estoy pasando página a mi vida anterior y me siento lleno de curiosidad por ver qué hay escrito en las muchas páginas que iré pasando de aquí para el futuro. Salud a todos y buena suerte.

Yago Gardel

martes, 9 de octubre de 2007

FLOWER THREE: PASANDO PAGINA ( EN TREN DE CERCANIAS )

Un fracasado es el que a los cuarenta años sigue viajando en metro o tren de cercanías. ¿Dónde he leído esta frase? ¿ O la he soñado? Hoy parece no ya políticamente incorrecta, sino impresentable, aunque quizás tenga una cierta gracia como chiste. Y puede que también tuviera un sentido en el pasado, un cierto valor descriptivo de la realidad social, cuando la dura escalada hacia el triunfo necesariamente pasaba por el salto al coche privado desde los incómodos transportes colectivos. Y la cumbre hacia la que convergían todos los triunfadores era el coche oficial, en el que había que subirse y a ser posible no bajarse nunca. Pero hoy el verdadero triunfo es dejar que el tren de cercanías te lleve, anónimo y relajado, mientras hojeas el periódico o lees la novela cuya trama te tiene atrapado.

Yo viajo en tren de cercanías desde mucho antes de esta pelea de ahora por ver si la gestión se la queda el Gobierno central o los gobiernos regionales. Cuando monté por primera vez no existían las Comunidades Autónomas y la democracia era sólo una esperanza en la cabeza de los más exaltados o los más intrépidos. Las máquinas que tiraban de los convoyes ya no eran de vapor, ciertamente, y las vías se habían electrificado, pero las averías eran frecuentes y muchas veces nos quedábamos un par de horitas en mitad del descampado esperando a la locomotora diésel que enviaban a rescatarnos. No había, como ahora, abono transportes y cada día había que pasar por taquilla para comprar el billete de ida y vuelta. Las colas eran grandiosas y uno tenía que contar con ellas para no perderse en el horario de los trenes, que además pasaban cada media hora y no cada cinco minutos. Los revisores, tocados con gorra de plato y guantes blancos, cumplían su misión a rajatabla y el deporte favorito de los más revoltosos era burlar la llegada del "pica" mediante los procedimientos más inimaginables.

A medida que pasaron los años fueron llegando el abono mensual, las máquinas automáticas que sustituían a los revisores e incluso, en el caso de los estudiantes, un abono o carnet para todo el curso, que podía adquirirse - hablo del año 75 - por unas 5000 pesetas. En este punto concreto, el retroceso es patente: los universitarios de ahora, en cuanto rebasan los 21 años ,ya no pueden usar el abono juvenil y vienen obligados a comprar el abono general, cuyo precio sube cada mes de Enero muy por encima del incremento de los salarios.

MUSICA Y AIRE ACONDICIONADO

Una cosa que se vendió a bombo y platillo - ya en la época de los primeros gobiernos socialistas - fue la llegada de los trenes de dos pisos. Los madamases de la cosa decían que aquello era el último grito frente a la "cutrez" de los coches anteriores, con aquellos asientos de skay en los que uno corría el riesgo de deshidratación en las calurosas tardes de verano. El hilo musical y el aire acondicionado eran el no va más de los nuevos ingenios, pero a mí no me gustaron nada y Mercé Sala, que era entonces la presidenta de RENFE, se me puso hecha un basilisco, en un encuentro casual que tuvimos, porque le dije que me parecían espantosas máquinas para el transporte de ganado. Le expuse mis razones: teníamos música y aire acondicionado, de acuerdo; pero ¿qué me decía de los asientos duros como piedras? ¿ quien había diseñado aquellos pasillos donde era imposible cruzarse con otro pasajero? ¿ y quién había ideado aquellos respaldos demasiado bajos en los que uno se jugaba las cervicales si trataba de echar una siestecita? ¿ en qué cabeza de chorlito podía caber que se sentaran tres donde sólo cabían dos? ¿ y por qué habían desaparecido las bandejas portaobjetos? y en cuanto al aire acondicionado, ¿no sería posible dar un cursillo a los conductores para que no nos hicieran pasar frío en verano y calor en invierno? Mercé Sala me miró con conmiseración, como se miraría a un idiota incapaz de adaptarse a los luminosos avances de la modernidad, y se despidió de mí con cajas destempladas. Pero yo me ratifiqué, y me ratificó hoy tantos años después, en que aquellos trenes quizás eran la obra de un ingeniero con muchos premios en diseño industrial, pero no podían ser de nadie que tuviera la costumbre de usarlos todos los días. Salud y buena suerte. (Continuará )


Yago Gardel

lunes, 8 de octubre de 2007

FLOWER TWO: RECUPERANDO LA MEMORIA

8 de Octubre de 2007

Acabo de escuchar en la radio que hay un acuerdo de bases entre varios grupos parlamentarios para tramitar por la vía de urgencia la llamada Ley de la Memoria Histórica. Al parecer, el tiempo ya se les estaba acabando, como a esos baloncestistas que no aciertan con una buena posición de tiro frente a la resistencia coriácea del equipo adversario. La Legislatura acaba en Diciembre y todo lo que no esté en el BOE antes de Nochevieja decae, es decir, que a efectos prácticos es como si el Consejo de Ministros nunca hubiera aprobado el proyecto y nunca hubiera sido presentado en el Parlamento. Tendrían que aprobarlo y presentarlo de nuevo en la próxima Legislatura, pero dos legislaturas dándole vueltas al mismo asunto sería demasiado. Lo bueno de que haya acuerdo político - decía hace poco un portavoz - es que a partir de ese momento la tramitación va como un tiro.

JUSTICIA Y REPARACION

Al principio yo no veía con muy buenos ojos este proyecto. Me parecía innecesario y producto de un cierto afán revanchista por parte de un sector de la izquierda que , a la muerte del Dictador, no pudo imponer la Ruptura y tuvo que conformarse con la Reforma. Estamos hablando de hace 30 años y en aquel momento muchos tuvieron que ceder mucho a cambio de que no tuviera marcha atrás aquel camino incierto hacia una democracia equiparable con las democracias europeas. ¿ Quién cedió más ? A lo mejor esta es un pregunta impertinente, pero hay que reconocer que cedió más la Izquierda. No hubo depuraciones, de modo que jueces que estaban en el Tribunal de Orden Público, por ejemplo, pudieron continuar sus carreras y llegar hasta el Tribunal Constitucional. Y manda huevos - como diría Federico Trillo - que algunos encargados de aplicar las leyes franquistas hayan acabado de intérpretes de nuestra norma fundamental. Tampoco hubo exigencias de responsabilidades políticas: 14 años después del asesinato de Julián Grimau - un crímen de Estado, se mire por donde se mire - uno de los que estaban en el Consejo de Ministros que dio el "enterado", pudo sentarse en el nuevo Parlamento democrático como líder de una de las formaciones de la derecha. Un tupido velo de olvido cubrió todo aquello que pudiera reabrir las viejas heridas y envenenar o hacer imposible el espíritu de concordia que hacía falta para que echase a andar el nuevo régimen.
Ahora, 30 años después, la mayoría parlamentaria piensa que esta democracia es lo suficientemente sólida como para ofrecer una reparación moral a las víctimas del franquismo, a quienes lucharon por restablecer las libertades. Porque de eso se trata, al fin y al cabo, de una reparación moral, aunque puede tener consecuencias jurídicas. Al declararse ilégitimos e injustos todos los juicios de la represión franquista, algunos particulares - muy pocos, en realidad - podrán acudir a los Tribunales para obtener la anulación de los juicios que les llevaron a la cárcel o al pelotón de fusilamiento ( en este último caso, obviamente, tendrán que ser los descendientes los que reclamen.) Las Leyes de aquel período negro de nuestra historia no podrán invocarse para negar las anulaciones.

RESTABLECER LA VERDAD HISTORICA

Son muchas las voces que han pedido, y van a seguir pidiendo, que dejemos la memoria para los historiadores. Esta es una posición respetable, no hay por qué interpretarla en el sentido de que la derecha es incapaz de romper amarras - definitivamente - con el pasado dictatorial. Pero también es respetable- me parece - que se quiera ofrecer una satisfacción a los humillados y ofendidos por aquel régimen. Un régimen que se condena de manera expresa, dejando clara de forma tajante su falta absoluta de legitimidad, ya que tuvo su orígen en un golpe de Estado contra la legalidad democrática, un golpe que se transformó en Guerra Civil por la fuerte resistencia popular que encontraron los golpistas. Esto es un hecho incontestable, como es un hecho incontestable el Holocausto, aunque algunos - o muchos - puedan sentirse incómodos por sacarlo del mundo de los estudiosos para incluirlo en un texto legal.
Sigo pensando que esta Ley de la Memoria Histórica no era lo más urgente que necesitaba España, pero, una vez planteada, no me parece mal que se apruebe. Quizás siga teniendo ese componente un poco revanchista del que hablaba más arriba, pero también habría sido injusto que el olvido siguiera por siempre jamás y que los que más sufrieron nunca hubieran tenido el reconocimiento que merecen, ¿no? Salud y buena suerte.


Yago Gardel

sábado, 6 de octubre de 2007

Flower one: ¿ COMO ESTA LA BOTELLA ?

Sábado, 6 de Octubre de 2007

Bien, amigos, aquí me teneis, enarbolando bandera blanca. Me rindo. Me había prometido a mí mismo no escribir ni una línea si no me pagaban por ello. Pero, en vista de que nadie parece dispuesto a darme esa satisfacción, tendré que hacerlo gratis. No creais que soy un pesetero e invocaré una cita de autoridad para tratar de demostrarlo. El recientemente fallecido Francisco Umbral, en su libro de memorias "Trilogía de Madrid", afirma que el dinero, la paga casi siempre exigua que uno recibe a cambio de este esforzado ejercicio de juntar palabras con un cierto orden, es el símbolo del reconocimiento social que merece ese esfuerzo creativo. El dinero no como un camino hacia el lujo, casi siempre tan hortera, sino como la prueba fehaciente de que lo que uno hace es útil para otros. Y aprovecho para proclamar aquí algo que siempre he dicho a mis amigos en nuestras charlas de café: si alguien quiere escribir bien en castellano o español, tiene que leer a Umbral inexcusablemente. A otros grandes escritores se les puede leer o se les puede ignorar, y no pasa nada. Pero la prosa inmarcesible de Umbral no puede faltar en el equipaje de quien quiera utilizar esta herramienta, inabarcable y bellísima, que compartimos tantos millones de seres humanos.
Y citaré a otro gran maestro de la prosa castellana, amigo de Umbral y también fallecido. Decía Camilo José Cela, no sé si en algún artículo o entrevista, que en esto del dinero un escritor tiene que ser como una puta fiel a los sagrados principios de su profesión: se puede ir gratis con un cliente, si el tipo le cae bien; pero nunca jamás avenirse a una rebaja de tarifas.
Yo habría vendido mi alma al diablo con tal de escribir sólo la mitad de bien que Cela o Umbral. Pero no soy un escritor. Sólo un pobre prejubilado español que acaba de rebasar la frontera - 52 años - para que lo envíen a casa con una carta en la que se le agradecen los servicios prestados. Y ahora, además de hacer la compra y seguir al detalle el devenir de las obras municipales, mato mi tiempo juntando estas palabras que meteré en una botella y arrojaré después a ese océano inmenso llamado Internet. ¿ Cómo está la botella? Yo prefiero creer que está medio llena y confío en que el oleaje o las mareas la lleven a alguna playa donde alguien la encuentre y sienta cuando menos curiosidad o interés por su contenido. Salud y buena suerte.

Yago Gardel