sábado, 6 de octubre de 2007

Flower one: ¿ COMO ESTA LA BOTELLA ?

Sábado, 6 de Octubre de 2007

Bien, amigos, aquí me teneis, enarbolando bandera blanca. Me rindo. Me había prometido a mí mismo no escribir ni una línea si no me pagaban por ello. Pero, en vista de que nadie parece dispuesto a darme esa satisfacción, tendré que hacerlo gratis. No creais que soy un pesetero e invocaré una cita de autoridad para tratar de demostrarlo. El recientemente fallecido Francisco Umbral, en su libro de memorias "Trilogía de Madrid", afirma que el dinero, la paga casi siempre exigua que uno recibe a cambio de este esforzado ejercicio de juntar palabras con un cierto orden, es el símbolo del reconocimiento social que merece ese esfuerzo creativo. El dinero no como un camino hacia el lujo, casi siempre tan hortera, sino como la prueba fehaciente de que lo que uno hace es útil para otros. Y aprovecho para proclamar aquí algo que siempre he dicho a mis amigos en nuestras charlas de café: si alguien quiere escribir bien en castellano o español, tiene que leer a Umbral inexcusablemente. A otros grandes escritores se les puede leer o se les puede ignorar, y no pasa nada. Pero la prosa inmarcesible de Umbral no puede faltar en el equipaje de quien quiera utilizar esta herramienta, inabarcable y bellísima, que compartimos tantos millones de seres humanos.
Y citaré a otro gran maestro de la prosa castellana, amigo de Umbral y también fallecido. Decía Camilo José Cela, no sé si en algún artículo o entrevista, que en esto del dinero un escritor tiene que ser como una puta fiel a los sagrados principios de su profesión: se puede ir gratis con un cliente, si el tipo le cae bien; pero nunca jamás avenirse a una rebaja de tarifas.
Yo habría vendido mi alma al diablo con tal de escribir sólo la mitad de bien que Cela o Umbral. Pero no soy un escritor. Sólo un pobre prejubilado español que acaba de rebasar la frontera - 52 años - para que lo envíen a casa con una carta en la que se le agradecen los servicios prestados. Y ahora, además de hacer la compra y seguir al detalle el devenir de las obras municipales, mato mi tiempo juntando estas palabras que meteré en una botella y arrojaré después a ese océano inmenso llamado Internet. ¿ Cómo está la botella? Yo prefiero creer que está medio llena y confío en que el oleaje o las mareas la lleven a alguna playa donde alguien la encuentre y sienta cuando menos curiosidad o interés por su contenido. Salud y buena suerte.

Yago Gardel







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