8 de Octubre de 2007
Acabo de escuchar en la radio que hay un acuerdo de bases entre varios grupos parlamentarios para tramitar por la vía de urgencia la llamada Ley de la Memoria Histórica. Al parecer, el tiempo ya se les estaba acabando, como a esos baloncestistas que no aciertan con una buena posición de tiro frente a la resistencia coriácea del equipo adversario. La Legislatura acaba en Diciembre y todo lo que no esté en el BOE antes de Nochevieja decae, es decir, que a efectos prácticos es como si el Consejo de Ministros nunca hubiera aprobado el proyecto y nunca hubiera sido presentado en el Parlamento. Tendrían que aprobarlo y presentarlo de nuevo en la próxima Legislatura, pero dos legislaturas dándole vueltas al mismo asunto sería demasiado. Lo bueno de que haya acuerdo político - decía hace poco un portavoz - es que a partir de ese momento la tramitación va como un tiro.
JUSTICIA Y REPARACION
Al principio yo no veía con muy buenos ojos este proyecto. Me parecía innecesario y producto de un cierto afán revanchista por parte de un sector de la izquierda que , a la muerte del Dictador, no pudo imponer la Ruptura y tuvo que conformarse con la Reforma. Estamos hablando de hace 30 años y en aquel momento muchos tuvieron que ceder mucho a cambio de que no tuviera marcha atrás aquel camino incierto hacia una democracia equiparable con las democracias europeas. ¿ Quién cedió más ? A lo mejor esta es un pregunta impertinente, pero hay que reconocer que cedió más la Izquierda. No hubo depuraciones, de modo que jueces que estaban en el Tribunal de Orden Público, por ejemplo, pudieron continuar sus carreras y llegar hasta el Tribunal Constitucional. Y manda huevos - como diría Federico Trillo - que algunos encargados de aplicar las leyes franquistas hayan acabado de intérpretes de nuestra norma fundamental. Tampoco hubo exigencias de responsabilidades políticas: 14 años después del asesinato de Julián Grimau - un crímen de Estado, se mire por donde se mire - uno de los que estaban en el Consejo de Ministros que dio el "enterado", pudo sentarse en el nuevo Parlamento democrático como líder de una de las formaciones de la derecha. Un tupido velo de olvido cubrió todo aquello que pudiera reabrir las viejas heridas y envenenar o hacer imposible el espíritu de concordia que hacía falta para que echase a andar el nuevo régimen.
Ahora, 30 años después, la mayoría parlamentaria piensa que esta democracia es lo suficientemente sólida como para ofrecer una reparación moral a las víctimas del franquismo, a quienes lucharon por restablecer las libertades. Porque de eso se trata, al fin y al cabo, de una reparación moral, aunque puede tener consecuencias jurídicas. Al declararse ilégitimos e injustos todos los juicios de la represión franquista, algunos particulares - muy pocos, en realidad - podrán acudir a los Tribunales para obtener la anulación de los juicios que les llevaron a la cárcel o al pelotón de fusilamiento ( en este último caso, obviamente, tendrán que ser los descendientes los que reclamen.) Las Leyes de aquel período negro de nuestra historia no podrán invocarse para negar las anulaciones.
RESTABLECER LA VERDAD HISTORICA
Son muchas las voces que han pedido, y van a seguir pidiendo, que dejemos la memoria para los historiadores. Esta es una posición respetable, no hay por qué interpretarla en el sentido de que la derecha es incapaz de romper amarras - definitivamente - con el pasado dictatorial. Pero también es respetable- me parece - que se quiera ofrecer una satisfacción a los humillados y ofendidos por aquel régimen. Un régimen que se condena de manera expresa, dejando clara de forma tajante su falta absoluta de legitimidad, ya que tuvo su orígen en un golpe de Estado contra la legalidad democrática, un golpe que se transformó en Guerra Civil por la fuerte resistencia popular que encontraron los golpistas. Esto es un hecho incontestable, como es un hecho incontestable el Holocausto, aunque algunos - o muchos - puedan sentirse incómodos por sacarlo del mundo de los estudiosos para incluirlo en un texto legal.
Sigo pensando que esta Ley de la Memoria Histórica no era lo más urgente que necesitaba España, pero, una vez planteada, no me parece mal que se apruebe. Quizás siga teniendo ese componente un poco revanchista del que hablaba más arriba, pero también habría sido injusto que el olvido siguiera por siempre jamás y que los que más sufrieron nunca hubieran tenido el reconocimiento que merecen, ¿no? Salud y buena suerte.
Yago Gardel
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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