Para finales de este mes de Octubre está prevista una nueva entrega de las encuestas del CIS sobre intención de voto. Según todos los datos que se han ido conociendo en las últimas semanas, el Centro de Investigaciones Sociológicas pronosticará un empate técnico entre populares y socialistas.
¿ Qué es un empate técnico? Pues es aquella situación en que la ventaja de uno de los partidos sobre el otro apenas supera uno o dos puntos, y por tanto el propio márgen de error estadístico de la encuesta impide atribuir la victoria o la derrota con seguridad matemática. Durante toda la legislatura, con diferentes oscilaciones según las coyunturas políticas de cada momento, el PSOE ha ido por delante en las preferencias electorales, pero en las Elecciones Locales del pasado mes de mayo saltó la sorpresa y el Partido Popular consiguió el primer puesto en número de votos. Este dato tiene importancia, pero tampoco es definitivo, porque una cosa son las Elecciones Municipales y otra las Elecciones Generales.
Lo cierto es que a partir de los resultados del mes de Mayo, se ha generalizado la impresión de que los resultados en las elecciones del próximo mes de marzo van a ser muy ajustados, con una diferencia de entre 10 y 15 diputados a favor de uno u otro. A día de hoy, el Partido Socialista tiene 16 diputados más que el Grupo Popular, mejor dicho 17, porque los conservadores sufrieron la baja de un diputado valenciano que se pasó al Grupo Mixto. Y las Ejecutivas de los dos grandes partidos nacionales trabajan con el convencimiento de que la victoria o la derrota se la van a jugar en una docena de provincias donde pueden ganar o perder un diputado. Territorios como Guadalajara, Soria o Teruel, donde se eligen tres representantes, de manera que un sólo voto de diferencia puede inclinar la balanza.
EL OPTIMISMO DE RAMON JAUREGUI
Sin embargo, no todos los dirigentes ni todos los analistas aceptan esta idea del márgen tan estrecho en los comicios. Ramón Jáuregui, el portavoz socialista en la Comisión Constitucional del Congreso, decía esta semana que está convencido de que la victoria socialista en Marzo de 2008 será por 6 ó 7 puntos de ventaja. Eso elevaría la diferencia actual a unos 25 diputados; y dejaría a los socialistas muy cerca de la mayoría absoluta. Jáuregui tiene una dilatadísima trayectoria política, fue Vicelehendakari durante bastantes años y posee una de las cabezas mejor amuebladas y más brillantes del Grupo Socialista, de modo que debemos suponer que maneja buena información. Su razonamiento era el siguiente: a medida que vaya calando en la opinión pública que puede ganar el PP con Mariano Rajoy a la cabeza, se producirá una movilización más intensa de los sectores sociales que duda entre la abstención y el voto a los socialistas. Esta movilización ya se produjo, de forma espectacular e inesperada, en Marzo de 2004: aproximadamente un millón y medio de personas que habían decidido abstenerse, cambiaron de idea y acudieron a las urnas para castigar al partido de la derecha por el comportamiento de sus gobernantes durante aquellos días trágicos.
¿HAY MOTIVOS PARA LA MOVILIZACIÓN ?
Siempre es posible que surjan acontecimientos o circunstancias no previstas capaces de causar un vuelco de última hora en el electorado, aunque debemos confiar y desear que nuestro país no tenga que enfrentarse de nuevo a situaciones como la que sufrió a partir del 11 de Marzo de 2004. Y por tanto, en una situación de normalidad, la teoría de Jáuregui - y por ahí apuntará el grueso de la propaganda socialista a lo largo de los próximos meses - es que la gestión del Gobierno en esta Octava Legislatura ha sido extraordinariamente fructífera y la sociedad finalmente debería reconocerla y premiarla con su voto. La economía - nos dirán - ha ido como un cohete, se han creado millones de puestos de trabajo ( bien es verdad que mal pagados y muchas veces precarios, ) se han ampliado los derechos individuales, se ha creado otro pilar del llamado Estado del Bienestar con la Ley de Ayuda a las personas dependientes, se ha consolidado lasituación financiera de la Seguridad Social y se ha conseguido un cierto superávit en las cuentas públicas.
Todo eso es verdad, como es verdad que se ha mejorado el Salario Mínimo ( aunque sin grandes alegrías ) y se ha rebajado un poco el Impuesto sobre la Renta, pero también es verdad que al Gobierno se le ha visto a veces el plumero electoralista: por ejemplo, el caprichoso anuncio de los 2.500 euros por hijo nacido o adoptado, la desgravación del alquiler en el IRPF, cuando lo habían rechazado el año anterior al aprobar la ley, o las medidas para facilitar el acceso a la vivienda, que en esencia estaban ya en vigor y las empaquetan de nuevo para anunciarlas a bombo y platillo.
LA CUESTION TERRITORIAL
¿Y qué decir de las reformas estatutarias? En repetidas ocasiones ha dado la impresión de que el Gobierno no tenía o había perdido el sentido del Estado, que no sabía plantarse y decir "por ahí no paso". Ya fue un sapo muy difícil de tragar que el grupo mayoritario aceptase - en una Ley Orgánica - la definición de Cataluña como una nación. El Estatuto emana de la Constitución, y si la Constitución ya dice que España está formada por nacionalidades y regiones, ¿ a qué demonios viene andar jugando con eso? Y si Cataluña, como todo el mundo sabe y elogia, es una Comunidad bilingüe, ¿ cómo es posible que el Gobierno Central y los socialistas hayan aceptado que el catalán sea la única lengua "vehicular" de la enseñanza? Las consecuencias van a ser nefastas. ¿ Y cómo es posible que desde el Gobierno Central el Sr. Rodríguez Zapatero no haya sido capaz de decirles a nuestros insaciables nacionalistas : señores, dedíquense a gestionar las competencias que ya tienen, que son muchas - a lo mejor demasiadas - preocúpense de los problemas reales que afectan a sus ciudadanos y olvídense de más competencias, más transferencias, más reformas y más zarandajas, porque un Estado no puede estar cambio su estructura institucional y política cada 20 ó 25 años?.
Y si en el caso de Cataluña, la debilidad del discurso político de los socialistas fue lamentable, en el caso de Andalucía fue patética. Hicieron, en el prámbulo del nuevo Estatuto andaluz, una redacción que no aprobaría un exámen de primaria, con tal de hablar de Andalucía como una nación. Asimismo resultó patético e imperdonable que muchos artículos del Estatuto andaluz estuvieran copiados, literalmente copiados con sus puntos y sus comas, del Estatuto catalán. Difícil resulta imaginar un ejercicio más acabado de ese defecto tan español que es la envidia, esa dolorosa pulsión del alma que el lenguaje popular ha definido con insuperable contundencia: si culo veo, culo quiero.
A última hora, con las urnas perfilándose ya en el horizonte, el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero parece haber recuperado una cierta firmeza en el discurso para afrontar el desafío político que insiste en plantear el Lehendakari Ibarreche. Pero a lo peor es ya un poco tarde y muchos electores pueden pensar que el Gobierno merece un voto de castigo, a pesar de los indudables resultados de su gestión en el terreno económico y social, por no haber dejado las cosas claras desde el principio en asuntos que son esenciales y por haber ido demasiado lejos en el intento de dar satisfacción a unos nacionalistas que, por definición, siempre se quejan, nunca tienen bastante, y nunca están cómodos dentro de las costuras de España.
En cualquier caso, yo me inclino a creer que- una vez puestos en la balanza los pros y los contras - el Partido Socialista conseguirá la victoria. Nadie puede vender la piel del oso antes de matarlo, y es evidente que lo va a tener muy difícil y además siempre existe el riesgo de que ocurra algo sorpresivo o impactante que trastoque todos los planes. Pero, como en los viejos combates de boxeo, el campeón retendrá el título porque el aspirante tampoco ha hecho méritos para arrebatárselo. Salud a todos y buena suerte.
Yago Gardel
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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