viernes, 30 de noviembre de 2007

FLOWER TWELVE: MANUEL MARIN YA NO ES DE ESTE MUNDO

Ya se que no soy muy original si digo que me gusta más la dignidad de los vencidos que la zafiedad de los vencedores. Pero no encuentro otra manera mejor de comenzar esta nueva aportación a mi bitácora, que hoy querría convertir en un sentido homenaje a Manuel Marín, el maltratado presidente del Congreso.
Decía Manuel Azaña que nunca es más admirable un hombre que cuando sabe enfrentarse a su propio destino, especialmente si ese destino es inmerecido y cruel. Y yo hago votos para que Marín - que es la tercera autoridad del Estado, no lo olvidemos - no pierda los estribos y sea capaz de soportar con paciencia y resignación el calvario inmerecido y cruel que se le está haciendo pasar en este tramo final de la Legislatura. "Yo ya no soy de este mundo", contestaba el jueves en los pasillos del Congreso a los periodistas que le preguntaron por la última humillación que le infligían sus propios compañeros de partido: esa impresentable reunión de José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero en la sede socialista de Ferraz, para anunciar a continuación - urbi et orbi - la vuelta del ex-Presidente de Castilla-La Mancha a la primera línea de la actividad política. ¿Qué necesidad había de hurgar un poco más en la herida si ya todos sabíamos que Bono iba a ser el cabeza de lista por Toledo? ¿Y qué necesidad de ofender a los otros grupos parlamentarios y andar vendiendo la piel del oso antes de matarlo, con ese anuncio prepotente de que el ex-Ministro de Defensa será el Presidente de la Cámara Baja si el PSOE gana las elecciones de Marzo? Por lo menos nos queda el consuelo de la irónica y altiva respuesta que daba Marín a todo eso con sus palabras inspiradas en el evangélico "mi reino no es de este mundo". Esa es una buena señal, porque la ironía, el sentido del humor, es la trinchera que caban los hombres inteligentes contra el asalto brutal de los necios.
Según Camilo José Cela - yo siempre vuelvo a mis clásicos - los buenos sentimientos pueden servirle a uno para llevarse bien con los vecinos o para que no le multen los alguaciles, pero no sirven para hacer buena literatura. Seguramente tampoco sirven para hacer política, ni buena ni mala. Pero no tenemos por qué resignarnos a que la actividad política, la dedicación a la res pública, sea el territorio en el que sólo pueden sobrevivir los desalmados. Y a mí me parece que hay que ser un desalmado para anunciar hace ya medio año - la confirmación oficial ha sido ahora, pero la filtración primera fue en el verano- que los socialistas ya tenían un nuevo candidato para la presidencia del Congreso. Y Marín - tercera autoridad del Estado, después del Rey y del Jefe del Gobierno - enterándose de todo el asunto por la prensa.
Es muy duro morir a manos del fuego amigo, pero no es nada infrecuente en todos los ámbitos de la guerra, de la vida y del amor. Y de ese dolor ha nacido la sabiduría popular al respecto: cuídeme el Cielo de mis amigos, que de mis enemigos ya me guardo yo. En la ominosa mañana del jueves, Marín habría quedado regio si a las palabras que pronunció al vuelo, entre el Hemiciclo y el Salón de los Pasos Perdidos, hubiera añadido, apurando un poco más la inspiración bíblica, "nada tengo de qué quejarme, porque lo que Dios me dio, Dios me lo quitó".
Probablemente no ha sido el mejor Presidente posible. ¿ Y quién lo es ? Habrá cometido muchos errores y le habrán faltado, a lo peor, cintura y reflejos en algunos momentos clave. Pero se ha comportado como un hombre honrado, ha tratado de ser neutral en el desempeño de la alta misión que le habían encomendado, y se ha esforzado tenazmente por elevar el nivel político e intelectual de un Parlamento que a veces se despeña hasta el nivel de las riñas tabernarias. Y en su hora final, cuando ya tiene un pie fuera del coche oficial y se ha convertido en lo que solemos llamar un árbol caído, merece toda mi solidaridad, mi consideración y mi respeto. Él mismo ha dicho que piensa dedicarse a la Universidad y a la lucha contra el cambio climático . Espero que le vaya bien y tenga éxito en su dedicación a esa buena nueva que anda proclamando Al Gore por todo el mundo,con mejores resultados para su cuenta corriente que para nuestro querido planeta. Se que a mi admirado Manuel Marín le gusta la música de Bruce Springsteen, pero yo no tengo tanto dominio del inglés como para atreverme a traducir los versos del Boss. Así que, de prejubilado a prejubilado, vayan aquí estos versos de otro que también se jubila de la política en este mes de Diciembre:

Somos como esos viejos árboles,
batidos por el viento,
que azota desde el mar.
Hemos perdido, compañero, paisajes y esperanzas
en nuestro caminar .


Vamos a echar nuevas raíces,

por campos y veredas, para poder andar

tiempos que traigan en su entraña

esa gran utopía que es la fraternidad.

Vamos hundiendo en las palabras
las huellas de los labios para poder besar
tiempos futuros y anhelados,
de manos contra manos, izando la igualdad.

Vamos a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar
tiempos cubiertos con las manos,
los rostros y los labios que sueñan libertad.

Creo que José Luis Rodríguez Zapatero, que siempre presume de su debilidad por Labordeta- la última vez, la otra noche, con ocasión del homenaje a Marcelino Camacho - debería haber escuchado esta canción antes de jugarle tan mala pasada a uno que, como él, fue un día el diputado más jóven del Parlamento español. Salud y buena suerte a todos.


Yago Gardel







































































1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Yago,

Marín no es de este mundo, pero tampoco de otro. Decía un griego que a los buenos políticos habría que obligarles a gobernar, sacarles de sus casas y subirles, con un uso moderado de la fuerza y acorde con la legislación, a los púlpitos políticos. Marín es de ésa clase de persopnas. De las que están en política parece que obligadas. Cuidado con los políticos vocacionales, con Barak Obama, que desde niño apuntaba maneras, con el quiero ser vuestro presidente, o los que hacen campaña a toda costa. Marín se va. Parece que perdemos más nosotros.

Un saludo y ánimo con tu nuevo blog.