LOS AUTORES DE "ZAPATERO EL ROJO" DEMUESTRAN QUE EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO NO ES UN BOBO SOLEMNE NI TAMPOCO UN GENIO DE LA POLITICA
La acera derecha de la calle de Alcalá, en Madrid, debe de ser una de las zonas más frías del centro de la capital. En esa acera, antes de rebasar el Paseo del Prado en dirección este, destacan edificios como el Banco de España y el Círculo de Bellas Artes, cuya sombra se proyecta hasta el centro de la calle o más, provocando un descenso de temperaturas que invita a cambiarse de acera o meterse en algún sitio donde estar a cubierto. Yo opté ayer a mediodía por meterme en la cafetería del Círculo y de pronto me encontré con una aglomeración de gentes que a todas luces esperaban la llegada de algún personaje importante. Había cámaras de tlevisión, fotógrafos, reporteros enarbolando sus micrófonos y sus grabadoras, guardias de seguridad intentando poner orden y mirones como yo, siempre dispuestos a hacer de extras en los espectáculos gratuitos que acontecen en la rúa.
Pregunté de qué se trataba y me dijeron que José Bono iba a participar en la presentación de un libro titulado "Zapatero el Rojo", del que son autores los periodistas Ester Jaén y Juan Carlos Escudier. Como sabéis por alguna de mis "entradas" anteriores, no tengo muchas simpatías por Bono, a quien reprocho haber sido cómplice, y puede que artífice, de la puñalada trapera que el PSOE acaba de asestar a mi admirado Manuel Marín. Pero la cosa tenía buena pinta y además concebí la esperanza de que al final del acto ofrecieran un vino español. Espero que sepáis disculpar este pragmatismo mío tan descarnado. Decía Carlos Marx que las condiciones de la existencia determinan la conciencia; y resulta que el precio de los menús del día en la capital de España no está al alcance de los proletarios prejubilados. Así que busqué acomodo entre los asistentes dispuesto a matar dos pájaros por el precio de uno, como proclamaba Felipe González hace ya algunos lustros.
¿PATINAZO O PUNTADA CON MUCHO HILO?
Lo de los dos pájaros de un tiro no pude conseguirlo, porque al final no había vino español, pero puedo aseguraros que mereció la pena. Porque tuve ocasión de ver, en vivo y en directo como se dice a veces, cómo se acelera el corazón de los reporteros, con qué emoción viven los acontecimientos que van a convertirse en titulares al día siguiente. Yo ni siquiera me había dado cuenta, pero José Bono, como el que no quiere la cosa, había dejado caer al final de su discurso un bombazo: el Presidente del Gobierno ya había dicho, según él, que no se presentaría a un tercer mandato en caso de ganar las elecciones del próximo mes de Marzo. Esto causó asombro y revuelo entre los informadores, porque nunca, que se sepa, Rodríguez Zapatero ha dicho oficialmente que no aspirará a un tercer mandato. Bono pareció darse cuenta de que acababa de meterse en un jardín y trató de quitar hierro al anuncio cuando los periodistas se arremolinaron a su alrededor. Según he podido leer en las crónicas periodísticas, vino a decir que no podía colocar la frase con comillas en los labios del Presidente, pero que esa era la intuición o la impresión que había sacado después de largas conversaciones en privado.
He meditado sobre este aparente patinazo y he llegado a la conclusión de que la única forma de explicarlo es aplicando al ex-Presidente de Castilla La Mancha la misma frase vitriólica que él dedicaba en su discurso de ayer a Enrique Tierno Galván: es de los que no pueden morderse la lengua sin peligro de envenenamiento. Y también es de los que no dan puntada sin hilo, porque con ese anuncio Bono está tejiendo una red con la que maniatar a su amigo/competidor, está poniéndole palos en la rueda hacia un hipotético tercer mandato. Eso a largo plazo, mientras que a corto se está garantizando un espacio de protagonismo en los medios de comunicación. Bono dice creer en Dios, pero a mí me parece que a quien se encomienda cada noche antes de acostarse es a Maquiavelo.
RODRIGUEZ ZAPATERO Y EL EMPERADOR CLAUDIO
Pero vayamos con el libro, que refleja la trayectoria del Presidente del Gobierno desde su elección como Secretario General del PSOE en el verano del año 2000 hasta el día de hoy. Un recorrido largo en el que, según dijo Juan Carlos Escudier, una de las características dominantes ha sido la buena estrella del personaje, buena estrella en la que hay que incluir el error de sus adversarios al no haber calibrado adecuadamente su talla. Pero resulta que no hay enemigo pequeño, como se encargan de recordarnos los entrenadores de fútbol cada vez que hay sorteos para competiciones varias. Y Escudier, salvando todas las distancias, compara al "superviviente" Zapatero con el Emperador Claudio, cuya peripecia fue tan maravillosamente retratada en las novelas de Robert Graves.
Metido ya en la faena de presentar el contenido del libro, Bono aseguró que el Jefe del Gobierno es tenaz, amable, riguroso en el trabajo, extremadamente generoso y humano. "Nuestra relación - añadió el candidato socialista por Toledo - es una historia de generosidad en la que los dos hemos hecho alarde y derroche". Dentro de esa extrema generosidad cabe incluir el permiso que el propio Presidente le dio para participar en la presentación de un libro que, en conjunto, le trata bien, pero del que su imágen sale con "rasguños no menores". Luego recomendó a quienes compren el libro, y especialmente al propio Rodríguez Zapatero, que comiencen la lectura por el principio, ya que la última frase, a su juicio, no recoge la corriente de admiración por el personaje que recorre las casi cuatrocientas páginas de la obra. En esas últimas palabras recopilatorias, Ester Jaén y Juan Carlos Escudier, aseguran que "Zapatero no es Churchill, no derrocha brillantez ni genialidad, pero contra la mediocridad ya nos vacunó Aznar durante ocho largos años". Un broche final que, a mi juicio, resume muy bien la actitud con la que los autores han afrontado su tarea: el libro no es fruto - siguiendo la argumentación de Bono - de pelotas o aduladores, ni tampoco de detractores furibundos, sino que es por encima de todo un relato vivo, apasionado y periodístico.
MUCHA HEMEROTECA Y FUENTES ANÓNIMAS
"Zapatero el rojo", publicado por la editorial Foca, no pretende ser una biografía. Pero sí es un recorrido muy detallado por todas las vicisitudes que ha vivido el personaje desde que fue elegido Secretario General del PSOE por tan sólo 9 votos más de los que obtuvo José Bono en aquel congreso extraordinario. Los autores no han conseguido tener acceso personal al propio protagonista del relato. Pero aportan una exhaustiva documentación de lo que se ha ido publicando en la prensa a lo largo de estos años, y a la que se añaden los datos, las impresiones y las historias que les han contado en largas conversaciones varias decenas de personas que han tenido relación más o menos estrecha con Rodríguez Zapatero. Estas confidencias, protegidas por el anonimato, constituyen quizá uno de los puntos débiles del libro, porque se hacen afirmaciones o se cuentan cosas que nadie sustenta con nombres y apellidos y, por tanto, su credibilidad depende de la confianza que nos merezcan los autores. Ester Jaén defendía este método de trabajo subrayando el hecho cierto de que nadie esta dispuesto a contar ciertas cosas si no es bajo la garantía absoluta de permanecer en el anonimato, aunque ese anonimato seguramente no es tal para quienes conozcan los entresijos de las sucesivas historias que se van contando. ¿Es o no es un rojo Rodríguez Zapatero? Los dos autores insistieron mucho en esta pregunta y en su deseo de obtener una respuesta por parte de los lectores. Yo les confieso que no tengo esa respuesta y mucho me temo que tampoco la tendré al final por muy aplicadamente que me entregue a la lectura. Porque, como dijo Bono en otro pasaje de su discurso, Rodríguez Zapatero más que un rojo es un enigma.
Yo diría que lo que se hace en el libro de Jaén y Escudier es una deconstrucción de Zapatero, como hizo el genial Ferrán Adriá con la tortilla de patata. En lugar de ofrecernos el producto ya cuajado, se separan los ingredientes y se sirven a medio cocinar en una copa. Y lo extraordinario es que la cuchara, después de atravesar las diferentes capas de ingredientes en la copa, nos llega a la boca con sabor a tortilla de patatas. Hablo de oídas, claro, porque yo tendría que embargar todo mi patrimonio para poder reservar mesa en El Bulli. Salud y buena suerte a todos.
Yago Gardel
BIEN HALLADOS
Hace 16 años
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